Convalecencia del valor

¿Depende del tiempo todo cambio en el valor?, porque la sabiduría popular dice que “el tiempo cura todo”, la música responde que cien años son muy poco y resulta que un solo día de renta de un concentrador, o un tanque de oxígeno o algún otro equipo médico pueden salvar una vida, solamente que hay inconvenientes
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@ManuelRodea

¿Recuperas el valor o ‘te vale’?, claro está que el juego del dinero –y no se equivoca quien diga que aplica para cualquier cosa en la vida– son altas y bajas, sólo que a diferencia de lo que pueda pensar alguien que afirme que “el dinero va y viene”, el valor no desaparece, solamente sufre algunos cambios con el tiempo.

¿Y depende del tiempo todo cambio en el valor?, porque la sabiduría popular dice que “el tiempo cura todo”, la música responde que cien años son muy poco y resulta que un solo día de renta de un concentrador, o un tanque de oxígeno o algún otro equipo médico pueden salvar una vida, solamente que hay dos inconvenientes: no siempre es garantía de que el paciente con COVID19 no muera a pesar de la recuperación e independientemente de ello, el gasto que representa el uso de estos equipos es elevado y difícil de pagar para personas de escasos recursos.

Hay equipo médico que siempre ha sido caro, pero la ley de la oferta y la demanda –ese principio básico de la economía que en teoría es el más conocido– nos recuerda que si la demanda de un bien sube, su precio se eleva, y siendo uno de los síntomas más peligrosos de esta enfermedad que ha tenido al mundo de cabeza todo este tiempo la dificultad para respirar, los contagios crecientes hacen que los precios se disparen.

Puede parecer burda la comparación, pero una dotación de papel higiénico vale muchísimo menos que llenar un tanque de oxígeno, y sin embargo hace un año el precio de este ascendió súbitamente en los supermercados debido a que fue una de las principales compras de pánico, pues apenas se comenzaba a confinar a la población y existía la amenaza de cierre o por lo menos restricción al acceso a la mayoría de los establecimientos, incluidos los mismos centros comerciales.

Después los siguientes precios en aumentar fueron los de los cubrebocas y el gel antibacterial, pero no fue eso lo que más atemorizó a la población sino el desabasto de estos, mismo que aumentaba el temor al contagio al no contar con el equipo básico de prevención en casa.

Así pues, los artículos que más se vieron afectados por el alza de precios fueron los de sanitización seguidos de los de limpieza, los bienes de consumo básico en general seguirían en el orden de afectados por el encarecimiento y el desabasto, lo cuál podría explicar en parte a un año de estos acontecimientos que al destinar más dinero a la compra de bienes escasos y caros debido a una importancia creciente de carácter urgente provocada por la contingencia, la canasta completa de productos requeriría prescindir de bienes secundarios como ropa o muebles, ¿suficiente para desacelerar el comercio internacional a pesar de la urgencia por desplazar artículos de limpieza y víveres?, complejo evaluar el impacto para tantos mercados en cientos de países, pero un reflejo de esto se pudo haber apreciado en el precio del petróleo, mismo que poco tiempo después cayó para situarse en precios negativos –fenómeno de carácter único y nunca antes visto en la historia económica mundial muy a pesar de que la teoría económica lo contempla–.

Era de esperarse que esta espiral gradualmente fuera extendiendo el impacto dañino de un factor tan pequeño que requiere de equipo de laboratorio para ser visible al ojo humano al resto de la actividad económica, pues al haber cada vez menos establecimientos abiertos, más empleos se comenzaron a perder a medida que se incrementaban los contagios y las muertes.

Y es que el valor va más allá de una cuestión únicamente de precios y cantidades, estos son solamente el reflejo temporal de la percepción sobre la necesidad real actual o anticipada de las cosas para las personas, y al tener un origen tan diverso como individuos existan en el entorno, el resultado es el conjunto de términos y acuerdos pensados de acuerdo a la disponibilidad para producir, distribuir y adquirir los bienes y servicios involucrados.

Es por eso que para poder tener respuestas detalladas sobre el valor de las cosas para evaluar el buen o mal funcionamiento del sistema económico, es necesario desarrollar un criterio de carácter ecléctico y empírico, adaptable y abierto a la mejora a través de puntos de vista alternos y que busque un auténtico bien común como parámetro de medición, y para esto es preciso tener la disposición a renunciar a la visión dogmática de algunas propuestas de la teoría económica como el equilibrio general.

Teniendo claro el hecho de que toda búsqueda de equilibrio reflejada por los precios e indicadores es de carácter específico y temporal, siendo que el valor de cada elemento adquiere niveles diferentes en cada momento en el tiempo, de ahí que esto se pueda observar a través de diferentes precios conforme este transcurre, lo importante es recordar que no es el tiempo por si mismo el que determina esos cambios específicos en el valor sino lo que ocurre y lo que deciden los agentes económicos en el transcurso del tiempo.

Si de cierto el bien común puede hacernos pensar en la necesidad de encontrar niveles plenos de producción, empleo o generación de ingresos, es indispensable atender el hecho que la visión de equilibrio general nos hace caer en el error de praxis de centralización de la economía, y los resultados de ello nos conducen a catástrofes evitables de haber optado por el justo medio entre un equilibrio específico y otro, y muy mal hacemos si a un año del comienzo de la pandemia del COVID19 seguimos sin comprender la urgente necesidad de atender el problema procurando una solución de conjunto que no adquiera carácter aislado: para no seguir deteriorando la economía era preciso que si no funcionaba el confinamiento y las restricciones generalizadas para frenar los contagios, era señal de que había que cambiar de estrategia y buscar hacer más eficiente la atención de la epidemia con un carácter focalizado en los contagiados y de esta manera no saturar los sistemas de salud, o sea que se hubieran con esto evitado más muertes por complicaciones de COVID19 atendido a destiempo o por hambre a causa del desempleo.

A un año de la pandemia, en buena parte de México se revierte la restricción generalizada hacia el semáforo amarillo, si bien esto puede ser interpretado como señal de una situación menos grave, es vital comprender que si esta vez no cambiamos de estrategia y atendemos los diferentes problemas actuales a tiempo y permitiendo el desempeño de más participantes como el sectores empresarial y la sociedad civil en la cura y prevención del COVID19 y en la recuperación económica, este aparente desahogo puede no sólo durar poco, sino llevar a una recaída que puede ser igual o incluso peor a lo que estamos viviendo en días presentes.

valor actual XIII-minEl recuento del valor

Así pues, si bien la recuperación de valor es una cuestión de tiempo, el tiempo mismo pide la compensación que a su transcurso corresponde en función a los cambios experimentados por el valor, por eso es que hablando de cuestiones financieras, se pide al dinero y al tiempo cuentas en términos de valor futuro a partir del valor actual.

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