Valor de rescate

Ante una tragedia es inevitable referirnos a aspectos económicos y financieros, no porque estemos valuando la vida humana con escalas materiales, sino porque estamos valorando lo material en su función de preservarla
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@ManuelRodea

Esta vez no es posible iniciar este espacio sin dedicar un momento a la memoria de las víctimas de la tragedia del pasado lunes 3 de mayo:

Los 25

(Aclaración: hasta la mañana del viernes, el diario Reforma contaba entre los fallecidos 25 personas confirmadas, posteriormente México conoció a través de un tweet de la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, la defunción de Araceli Linares, quien en el hospital perdió la vida y se convirtió en la víctima número 26 del terrible accidente de la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la capital mexicana)

¿Rescatas el valor o ‘te vale’?, los topos y otros brigadistas de diferentes organizaciones volvieron a guardar silencio mientras activamente realizaban labores de búsqueda y rescate después del derrumbe de la estructura que sostenía la vía por donde transitaba la línea 12 del metro de la Ciudad de México casi a la altura de la estación Los Olivos, después de un daño lo importante es dar continuidad a la supervivencia y trabajar por procurarla para que lo demás igualmente sea restaurado y siga funcionando tras salvaguardar las vidas de los afectadas.

Los accidentes ocurren sin que nadie los planee y sin intención directa, en el mundo en el que vivimos, siempre hay peligros a nuestro alrededor y algunos son inesperados, por lo que a veces no se puede escapar a la desgracia. Sin embargo, el carácter prevenible de algunas situaciones es evidente y depende del buen uso que le demos a los medios con los que contamos.

Por eso es que ante una tragedia es inevitable referirnos a aspectos económicos y financieros, no porque estemos valuando la vida humana con escalas materiales, sino porque estamos valorando lo material en su función de preservarla.

De este modo, es preciso hablar de un concepto genérico que tiene que ver con bienes adquiridos para un determinado proyecto: el valor de rescate. Si se compra un bien como una máquina de ensamble, un equipo de cómputo o un automóvil, debido a su desgaste irá perdiendo gradualmente con el paso del tiempo el valor por el que se adquirió cuando era nuevo, por lo que tras un periodo de depreciación llegará un momento en el que ese activo tendrá que reemplazarse por otro que esté en mejores condiciones de uso y lo más viable en términos de finanzas es venderlo mientras se pueda, pero tendrá que ser a un precio inferior al que se compró, por eso es que se conoce como valor de rescate o de recuperación porque es el dinero que se puede salvar tras deshacerse de un equipo que dejó de ser funcional.

Valor, poder adquisitivo y presupuesto guardan una relación muy estrecha, y algún profesional de la economía podrá decirnos que “desafortunadamente, no siempre tenemos los recursos para comprar una casa o un coche de contado”, por lo que es necesario rentar uno de esos bienes para utilizarlos de acuerdo a un fin.

Un economista egresado del ITAM alguna vez explicó que “eso fue justo lo que le pasó al Metro: que no se tenían los recursos para comprar los trenes de contado”, esto en referencia a la línea 12 que para entonces estaba corriendo a cargo del gobierno de Marcelo Ebrard Casaubón, y a su secretario de finanzas se le señaló una erogación por concepto de rentar a 15 años trenes para esta línea 3 veces mayor a que si los hubiera comprado de contado, y he aquí la incongruencia del profesional de la economía que dijo que no había presupuesto y que se excedió en gastos de forma negligente: estoy hablando de Mario Delgado Carrillo, aquel que el día de hoy es presidente nacional del partido Morena, la base de la 4T.

Este hecho puede presumir el proyecto de la línea 12 como algo pensado para catapultar a Marcelo Ebrard, hasta el momento en el que su sucesor, Miguel Ángel Mancera, señaló más fallas en esta ruta adicionales a las que relucieron aún durante la misma administración de Ebrard, al grado de que pasó una temporada en Francia entre los rumores de un autoexilio y una presunción de “calumnias” en su contra afirmadas por él en una entrevista con Carlos Loret de Mola.

Si bien Claudia Sheinbaum heredó toda una lista de irregularidades, la reducción del presupuesto que ha caracterizado su propia administración derivó en una falta de mantenimiento y supervisión que desencadenó varias fallas en la red y otros accidentes en un solo año de gestión, lo que prácticamente lleva a pensar en varios parteaguas históricos del metro capitalino: ¿el antes y después de la tragedia de Los Olivos?, ¿el antes y después de Sheinbaum?, ¿el antes y después de Mancera?, ¿el antes y después de Ebrard y la dinastía obradorista que fue formándose desde que el propio López Obrador era jefe de gobierno de la Ciudad de México?

Entre tantas preguntas sin respuesta, este 10 de mayo las declaraciones y actitudes del presidente de la república nos hacen pensar en algo de lo que este gobierno carece: no tiene precedentes en la historia no sólo la negligencia, sino la terquedad, el fanatismo y la obstinación en defender la negligencia que pudo verse en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión cuando se votó en contra de crear una comisión para investigar los hechos y fincar responsabilidades y que puede verse lamentablemente en los comentarios de personas que aún buscan justificar a un gobierno encabezado por alguien que manda “al carajo” un estilo que no va con él, de posar para una cámara al igual que lo hizo en Minatitlán para avisar de una visita a una refinería que en este momento no requería de su presencia y cuando se detuvo en Oaxaca a comerse una tlayuda.

La elección pública debe de ser en estas elecciones más a conciencia, requiere contemplar la lógica de mercado que a este gobierno le falta, requiere de demandantes políticos que confronten la oferta de sus candidatos tomando en cuenta el concepto del valor de rescate: la necesidad de liquidar estructuras que se han tornado inservibles después de haberlas adquirido casi nuevas y reemplazarlas por otras más funcionales.

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