Para comprender el valor  

Valor actual - Juan Manuel Rodea 26 de octubre de 2020 Por Juan Manuel Rodea
Trump señaló la culpa que tienen los cárteles y los coyotes, acto seguido los simpatizantes de su rival provocaron...
Trump vs Coyote

¿Comprendes el valor o ‘te vale’?, es importante preguntarnos esto muy a propósito de las paradojas ocasionadas por el valor subjetivo, ¿por qué?, otro ejemplo cotidiano apreciado en el transcurso de la semana que pasó, pudo verse a raíz del segundo debate electoral entre Donald Trump y Joe Biden cuando fue abordado el tema de las deportaciones y niños inmigrantes sin sus padres y Trump señaló la culpa que tienen los cárteles y los coyotes, acto seguido los simpatizantes de su rival provocaron una hilarante polémica en las redes debido a que criticaron que Trump haya atribuido un problema grave… ¡a un animal!

De sobra está decir que la simpatía hacia Trump tanto nacional como internacional –especialmente los latinos que ven con buenos ojos al presidente y candidato republicano para reelección al cargo– puso en jaque a quienes presumieron de fantasía o al menos xenofobia por comparación en el juicio de valor del resultado de una declaración que no aludía mas que a un mote utilizado por el argot latinoamericano para describir a las personas que lucran cruzando la frontera de forma ilegal a los migrantes.

Y así como muchas palabras en el español, el inglés y al parecer cualquier lengua hablada por el ser humano suelen tener carácter polisémico –es decir, que cuentan con más de un significado–, el valor como acto de significación no supone una única acepción del término, al hablar la RAE sobre la subsistencia y firmeza de un acto o la fuerza, actividad, eficacia o virtud de las cosas para producir un efecto nos hace pensar en un acto de voluntad reafirmada de carácter combativo; al hablar de esta cuestión Javier Algara Cossío (¿Cuánto cuesta mi felicidad?, 2017) nos hace pensar en un alpinista a quien vemos en pantalla y que nos hace preguntarnos si seríamos capaces de enfrentar los peligros que se encuentra desafiando, y retomando el ejemplo del debate podríamos pensar en el hecho de sostener un argumento frente a los fallidos intentos de descalificación de quien no tiene la razón.

Pasa pues en los medios, pasa en la vida, y pasa en la economía y en la política también al ser parte de la misma, a propósito del valor de las ideas y las declaraciones, el valor de las teorías también suele ser puesto a prueba en momentos de dificultad, y así mientras el economista Alban William Phillips se involucraba en 1958 en la problemática donde entre otras cosas se pensó en la inflación como el costo de evitar el desempleo estimulando de forma paliativa la economía mediante el gasto público o la emisión de dinero –fenómeno que también se supone planteable a la inversa con un modelo que desarrolló, conocido como la curva de Phillips–, años más tarde –en la década de los 70– en algunos países de Latinoamérica –México y Argentina entre ellos– se observaban crisis económicas en las que caía la producción y al mismo tiempo se veían grandes alzas en los precios –fenómeno conocido como estanflación y que requirió explicaciones adicionales a las que proponía el modelo de Phillips–.

En términos más comprensibles, se espera que al disminuir la actividad económica quienes venden artículos de primera necesidad den más barata la mercancía y con ello los precios desciendan de manera generalizada, sin embargo eso no es posible si con la escasez de bienes necesarios para producir se eleva el precio de estos, por ello no es de extrañarse que aunque la caída en la producción que hemos observado ha sido aguda y sostenida al acercarse escandalosamente al 20%, podamos ver una inflación que excede el orden del 3% y que suele ser la que se observa en condiciones normales.

De este modo, lamentablemente terminamos cayendo en la cuenta de que no todo está en nuestras manos en lo que a dar valor a la producción se refiere, pero es justo y necesario cuestionarnos a partir de qué momento nos corresponde hacer algo para reactivar la dinámica que la producción necesita desde lo que nos toca hacer día con día.

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