La dispersión del valor y los retos de la libertad

La libertad que es uno de los valores intrínsecos a la naturaleza humana y que nos permite maniobrar y elegir hacia donde la voluntad nos lleve de acuerdo a la magnitud y características de nuestra única e irrepetible identidad
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@ManuelRodea

¿Encauzas el valor o ‘te vale’?, esto a propósito de la importancia de la libertad que es uno de los valores intrínsecos a la naturaleza humana y que nos permite maniobrar y elegir hacia donde la voluntad nos lleve de acuerdo a la magnitud y características de nuestra única e irrepetible identidad. Es así la libertad un valor tan grande y sublime que incluso su riqueza misma ha derivado en diversas formas de concebirla a lo largo de la historia y ocupando un sitio especial en el ideal de cada ser humano con uso de conciencia.

Supone un don que va más allá de la comprensión humana, esa oportunidad de intentar cualquier cosa que se nos ocurra para actuar en beneficio propio o de alguien más desde lo cotidiano hasta la conformación de un proyecto de vida, supone algo excepcional y al parecer de carácter único del ser humano frente a cualquier forma de vida. Esa oportunidad que la libertad constituye para la vida nos permite aprovechar el carácter espontáneo de la voluntad y la creatividad para lograr grandes cosas, los grandes acuerdos surgen de la suma de esfuerzos y la organización de los individuos de acuerdo a sus habilidades y capacidades propias y como resultado de la complementariedad, ejemplo contundente de ello son los grandes logros históricos en la dimensión económica de la libertad a lo largo de la historia humana, de ahí que la escuela liberal clásica del pensamiento económico sea considerada tan ampliamente como una era dorada para la teoría económica.

Sin embargo, la desventaja que acompaña a la libertad es que su característica principal que consiste en un margen de maniobra casi ilimitado, acarrea sus propios vicios ante las limitaciones mayormente epistemológicas de cada individuo, es decir, suponer que la racionalidad es una constante de carácter infalible en todo momento califica como sofisma dado que ningún hombre o mujer es omnisciente, puesto que nadie de nosotros puede tener la certeza de todo lo que los sentidos y la experiencia propios no nos han dado acceso para conocer.

Considerando todo esto, es perfectamente entendible que ante esa ausencia de conocimiento total del orden del valor los seres humanos solemos confundir las equivalencias entre un valor y otro, y esa dispersión del valor propicia esa confusión cuando una ausencia específica de orden da pie a algún error de interpretación de los valores implicados. De este modo, la vida y la dignidad de la persona humana tienen un carácter prioritario y no negociable, lo que lleva de hecho a un referente común y de aceptación casi universal: el principio de no agresión (NAP por sus siglas en inglés, “non-aggression principle”).

Este principio busca reconocer la identidad individual en una concepción lo más integral posible, y una de las dimensiones más notorias de esa individualidad es la integridad espacial y la necesidad de posesión material, de ahí que el límite de la libertad sea precisamente la vida y la propiedad ajena y si hay una transgresión ante una u otra se esperaría de la persona transgredida una respuesta en legítima defensa.

Problemas de asignación de valor siempre los habrá, por ello es que la confusión específica entre valores debe evitarse desde la incorporación interpersonal, y el caso más recurrente es aquel en el que se confunde el valor de la propia persona en su vida y su dignidad, no atender esta cuestión en su respectiva y oportuna prioridad desencadena en repercusiones hacia terceros principalmente.

De este modo, si a tiempo logramos en ese proceso de integración interpersonal desarrollar la suficiente claridad para dimensionar el valor humano en todos sus depositarios igualmente involucrados, lograremos hacer una labor de apreciación ordenada y completa de los demás valores para posteriormente concretar acuerdos específicos.

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