Andando en el camino

Glocales 13 de noviembre de 2020 Por Juan Manuel Rodea
A propósito de caminos, él tenía bastante claro el suyo con sus respectivas encrucijadas (In memoriam Pbro. Rolando Malonado Salas)
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@ManuelRodea

"Voy para el centro, ¿alguien de ustedes ocupa ride?", la lluvia y la prisa de aquella tarde apremiaban, pero encima de ellas pesaba más la confianza que inspiraba más allá del aula y era realmente el determinante para tomarle la palabra al padre Rolando, quien después de una actividad extramuros para la clase de pastoral social se despedía de nosotros para continuar cada quién su respectivo camino.

Entre mis pendientes y lo que tenía por hacer para aquel rumbo, el trayecto tuvo de fondo la conversación para conocer mejor a alguien que si bien ya ubicaba por las actividades en la Casa del migrante y la escuela donde me encontraba trabajando, buscaba preguntar mi parecer sobre la agenda común que implican las labores pastorales y que me involucraban en mi participación directa en mi parroquia y el movimiento al que pertenezco.

Ese curso que trataba la dimensión social de la Fe católica, más allá de ser un estudio teórico de las encíclicas que desde León XIII hasta Francisco hay sobre el tema, era un taller donde se podía ligar el conocimiento con la acción, tan es así que además de asistir en calidad de observadores a aquella reunión con cónsules y empresarios para hablar sobre migrantes y empleo, los participantes de esa clase tuvimos algunas otras actividades en campo, y una de ellas implicaba un sondeo a unas cuántas personas para conocer algo bien sencillo: 3 problemas que consideraban dignos de atención.

El resultado de estas dinámicas tuvo éxito al volverse práctico un concepto que se mencionaba mucho en los temas estudiados: el análisis de la realidad. A diferencia del panel de aquella tarde lluviosa donde nos la pasamos mirando un ejemplo práctico, lo que Rolando Maldonado Salas buscaba hacernos comprender es que ese análisis no tiene como finalidad quedarse en la mera observación, sino que es preciso pensar en las acciones que se tienen que llevar a cabo para transformar la realidad en la que vivimos.

A propósito de caminos, él tenía bastante claro el suyo con sus respectivas encrucijadas, específicamente su travesía sacerdotal comenzó el 31 de agosto de 2009 contando con 32 años de edad en aquel entonces, y 5 años más tarde pudo acompañar y dar ánimos a varias mujeres mediante la pastoral penitenciaria, fue posteriormente en 2016 el año en el que estuvo a cargo de la dimensión de pastoral social, y así fue como pudo procurar comida y techo para muchos que lo necesitaban, así como descanso a quienes en el trayecto hacia el norte han tenido que pasar por tierras potosinas.

Aunque esta semana con tristeza recibimos la noticia de su partida después de vivir la cruz en la enfermedad durante dos meses, aunque el coronavirus haya logrado dar fin a su existencia en el plano terrenal, podemos tener la certeza de que su último aliento animó de forma renovada aquellos vestigios de caridad que en este mundo dejó y después de que andando en el camino a tantas personas acompañó, desde el Destino Celestial puede atestiguar la Gloria que nos espera de vuelta a Casa.

Hasta pronto Rolando, tu legado sigue hasta que nos volvamos a encontrar camino al Cielo.

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