Legitimidad política ¿realidad o ficción?

Laboratorio Político 05 de enero de 2021 Por Pablo Cid
"La democracia es la peor forma de gobierno, exceptuando todas las demás" Winston Churchill
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Por Pablo Cid 

Aristóteles define al hombre como el “Zoon politikón” (animal político) “El hombre y el animal por naturaleza son sociales, pero solo el hombre es político, siempre y cuando viva en comunidad (Aristóteles, 349 a.C) gran diferencia que encuentra Aristóteles en el hombre y el animal es la forma en que somos sociables, mientras el animal es sociable de una manera primaria, el hombre es sociable, si en su forma primaria, pero también en su más alta realización en la perfección, dentro de una sociedad organizada y ordenada en la búsqueda del Bien Común. 

Encontremos luz en la Ética nicomáquea del filósofo griego “Las necesidades naturales del hombre y su insuficiencia para satisfacerlas estando aislado son la razón de su tendencia natural a asociarse” esta tendencia natural a asociarse, la vemos desde el mismo momento de la existencia, como un ser humano recién nacido es absolutamente dependiente de sus padres para poder sobrevivir y satisfacer sus necesidades más primarias, y como esta dependencia a la familia evoluciona en el crecimiento de la persona a los más altos niveles de desarrollo intelectual, espiritual, físico, etc.

Decía Aristóteles que “La ciudad es una de las cosas que existen por naturaleza “, pues “quien carece de ciudad, está por debajo o por encima de lo que es el hombre… es una bestia o es un Dios” 

Ahora bien, como seres sociales y políticos que buscamos el Bien Común, buscamos formas de organizarnos en sociedad para poder alcanzar nuestros fines, para ello se creo a lo largo de la historia el concepto de Estado y con ello el Gobierno y quien lo ejerce por medio del poder público. 

En este hilo de ideas surge una pregunta fundamental ¿Quiénes tienen derecho a ejercer el poder público?, el poder es necesario para construir el bien común y procurar el orden en la sociedad, pero ciertamente no es necesario que cierta persona/grupo/partido lo ejerza. Este es, justo el gran problema del poder ¿Quién lo ejerce? (la legitimidad).

Por lo que encontramos una forma de organización pacifica para que los gobernantes tengan legitimidad, y se llama Democracia. 

¿Pero que es la Democracia? “es el ejercicio y transferencia pacifica del poder con el fin de construir el Bien Común, por medio de la participación ciudadana y el Estado de Derecho” (Pablo Cid 2020)

para esta “transferencia pacifica del poder”, se necesitan mecanismos que permitan la accesibilidad de este a todos los ciudadanos, especialmente en la democracia representativa. 

“Un gobernante no es legítimo si no cuenta con el asentimiento popular, y tampoco es legítimo si ejerce el poder contrariando las exigencias de la opinión pública; la democracia obliga a una relación entre gobernantes y gobernados” Rafael Preciado Hernández  

por lo que el sistema democrático es el medio por el cual los gobernantes acceden al poder de forma legítima y tienen la oportunidad de ejercerlo legítimamente junto con el pueblo. 

En la democracia, naturalmente se forman grupos sociales (partidos políticos) conformados de ciudadanos con intereses y visión en común, que tienen como intención el reclutamiento, formación y capacitación de representantes que busquen integrarse a los órganos del Estado, y así, cuidar y defender los intereses generales y también de su grupo particular, como también la visión de este; en un ambiente de igualdad donde todos tenemos la oportunidad de participar en la política.

Por lo que, existe una fundamental relación entre democracia y partidos políticos ya que la democracia actual mexicana es la forma de acceder al poder público. Es vital entonces, la necesidad de una Democracia de partidos que garantice el acceso a los ciudadanos al poder público, que fomente la unidad doctrinal e ideológica de la sociedad hacia algún partido u otro, hecho que da pie a un debate teórico y práctico sobre la gobernanza, y en un momento dado, puede dar estabilidad y continuidad a políticas públicas que caminen en el sendero del Bien Común. 

Iniciamos en México el año 2021 con 10 partidos políticos nacionales y 65 partidos estatales, preparándose para la madre de todas las batallas, la elección mas grande en la historia hasta ahora, donde se renovará la cámara de diputados, 15 Gubernaturas, 30 congresos locales y 1900 ayuntamientos.

En mi opinión hoy podemos encontrar más síntomas antidemocráticos que democráticos en este proceso electoral, permíteme explicarme querida Tribu,   identifico un desdibujamiento ideológico de los partidos políticos impresionante, y por ende, el nulo debate intra e interpartidista, reduciéndolo a una lucha feroz del poder por el poder, sin la diferenciación clara de plataformas, ideologías, doctrinas y esquemas de gobernanza que resuelvan los problemas de México, alianzas pragmáticas sin fondos programáticos, una clase política (bajo honrosas excepciones) soberbia y autocomplaciente, que vive más preocupada y ocupada en ganar la próxima elección que en resolver eficaz y eficientemente los problemas de nuestro pueblo. 

Con esto podemos llegar a un punto de quiebre en el sistema político mexicano, donde nuestros gobernantes carezcan de legitimidad (pierda angular de la democracia) y vivamos una regresión democrática hacia el totalitarismo. 

Querida Tribu, termino esta columna con algunas preguntas, que espero podamos contestar juntos. 

¿Tenemos los gobernantes que nos merecemos? ¿Nos representan los partidos políticos actuales? ¿Podemos tener gobernantes con legitimidad? ¿los buenos somos más? ¿Los problemas de los partidos políticos tienen solución? ¿Es imposible que en México podamos construir una verdadera democracia? ¿La legitimidad política en México es realidad o ficción?

Hasta la próxima..

Pablo Cid

Hombre de familia, fabricante de ideas, admirador del arte, científico de la política, y aspirante al cielo.

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