Alcance del valor

Entre más participantes y recursos exista es de esperarse que la escala sea superior, ¿cierto?, respuestas evidentes podrían pensar en que preguntarnos esto sea innecesario e irrelevante, sin embargo esto nos lleva a preguntarnos por qué hay políticos empecinados en concentrar los factores de producción aunque eso implique menos participantes y la consecuencia inesperada o de plano deliberada sea un menor flujo de recursos
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@ManuelRodea

¿Llegas al valor o ‘te vale’?, porque por lo regular, “hay niveles”, y dicen bien quienes lo aseguran en el contexto adecuado, así tenemos que no es lo mismo una brisa que un huracán, ni hay punto de comparación entre un sol de verano al amanecer en la costa azul y el rayo de sol de golpe en el desierto del Sahara, de la misma forma no tiene la misma intensidad el invierno siciliano que conoció Napoleón en Italia que el invierno ruso que diezmó sus tropas y le forzó a retirarlas de vuelta a Europa Occidental.

Casi todo estudioso está interesado en algún momento en medir magnitudes, recordaré nuevamente a los físicos como Blaise Pascal que las observaron rigurosamente para explicar el movimiento de los fluidos, y que hubo economistas como François Quesnay que de forma análoga desarrollaron algo similar a la mecánica de fluidos en forma de conceptos que hacen pensar en el movimiento de la actividad económica, específicamente hablando del flujo de la producción y el del dinero.

De este modo, la termodinámica también nos ayuda a pensar en el calor como una forma de energía que desencadena diferentes efectos en el ambiente, la economía nuevamente aquí puede encontrar una similitud en elementos como la visión de la escuela neoclásica de una producción impulsada por una base, una capacidad de carácter instalado y adquirido cuya escala lleva la producción a otro nivel.

Esas economías de escala requieren diversidad de factores, y entre más participantes y recursos exista es de esperarse que la escala sea superior, ¿cierto?, respuestas evidentes podrían pensar en que preguntarnos esto sea innecesario e irrelevante, sin embargo esto nos lleva a preguntarnos por qué hay políticos empecinados en concentrar los factores de producción aunque eso implique menos participantes y la consecuencia inesperada o de plano deliberada sea un menor flujo de recursos.

Y es que en nombre de la soberanía se repudió en nuestro país desde sus antecedentes una iniciativa que buscaba involucrar a más participantes en el mercado de bienes y servicios específicamente implicados en la producción de energías, aquellas que son la corriente eléctrica de la maquinaria económica –literalmente–.

Ya tuvimos una prueba de ello el año pasado con el inicio de la pandemia del COVID-19: el petróleo tuvo precios negativos, hecho que no se había visto jamás en la historia, y esto se debió a una caída de la demanda abrupta y repentina derivada de la cuarentena, millares de barriles de petróleo que no se vendían era peligroso tenerlos almacenados en las plataformas de extracción, por lo que había que acomodarlos a como diera lugar y es por eso que se pagó porque se los llevaran.

Es engañoso pensar que un nivel de producción garantiza excedentes de los que podemos prescindir, por eso se vendieron algunas reservas de gas natural con las que México contaba antes de que otro acontecimiento histórico ocurriera: una tormenta invernal que congeló ductos de gas natural y provocó escasez de este combustible, o sea que esta vez la oferta fue lo que se cayó y llevó a la decisión de los productores texanos el no vendérselo a México, y al no haber reservas de gas para producir energía eléctrica principalmente es de esperarse que haya desabasto y no sólo tengamos que comprar velas sino que sea difícil también continuar con procesos de producción industrial de bienes de primera necesidad, haciendo que sea más difícil conseguirlos y por ende suban los precios: se tiene menos y más caro.

Claro está que el clima no lo podemos cambiar a nuestro antojo, aún pensando que las emisiones de algunos contaminantes tengan el potencial de elevar o disminuir la temperatura del planeta eso llevaría años, por lo que no se puede culpar a nadie del clima, pero si es responsabilidad de que la supervivencia sea preservada desde la previsión, que no se olvide del ejemplo de las hormigas que almacenan provisiones para el invierno e inspiran fábulas como aquella en la que una cigarra que no reservó alimento le pide alimento a una hormiga que está habituada a enfrentar la escasez con una reserva.

Si cada quién se hiciera responsable de no quedarse sin aceite para su lámpara –a propósito de historias con una lección para la posteridad–, nadie pagaría las consecuencias mas que quien tuvo el descuido, sin embargo se corre un peligro aún más grave cuando se deja al frente de un gobierno a alguien que no deja que otros participantes responsables participen en la formación de un stock para mantener una economía de escala.

Por eso es que la envidia es mala consejera, el egoísmo puede llevar a la ruina propia pero cuando el cauce que busca es el de la revancha las consecuencias se multiplican, ¿acaso no era posible advertir esta forma de pensar en un exponente con aires de caudillo que buscaba desde antes de tener todo el campo de acción echar para atrás un proyecto entero en nombre de la “soberanía”?

Que quede claro que no estamos para hablar de la reforma energética del sexenio pasado como una fórmula mágica por si sola que no supondría problemas, para todos es evidente que en la recta final de esa administración fue un desastre que escaseara el combustible de las gasolineras y que año con año subiera la gasolina por causa de la inflación, sin embargo los resultados se vieron cuando gradualmente esos aumentos fueron reduciéndose y había más opciones para conseguir gasolina de diferentes marcas pudiendo mejorar los precios e incluso el servicio; y por otro lado, para el caso del desabasto de gasolina que hubo al inicio de esta nueva administración, esa pausa no se debió al reemplazo de distribuidores sino que se apostó a cortar el suministro por motivos de seguridad, resultando en un impacto mínimo para reducir el contrabando de combustible.

El contrabando –o huachicoleo si es “especializado” en gasolina– es un acto reprobable porque es una forma de robo, e igualmente no le ofrecemos a nuestros vecinos un tesoro escondido en nuestro jardín por no contar con una pala para desenterrarlo, pero la familia debe enseñarle a usar la pala a alguien que no deje que el tío abusivo se quede con todo el tesoro sin darle la parte que le corresponde a los demás miembros de la familia: de la misma forma, es un error pensar en el gobierno como un justiciero ante el extranjero si las medidas para impulsar la producción interna son acaparar esta actividad.

La 4T tiene un catálogo muy reducido de proyectos de producción de energía, y los pocos que hay con intención de echar a andar son muy demandantes y de alto riesgo cada uno en su tipo, tanto la refinería de Dos Bocas como la planta nuclear en Baja California; así con menos productores y una cadena reducida la corrupción es más fácil concentrarla en lugar de combatirla. Así es como en primera instancia se incurre en la incongruencia en el discurso anticorrupción, y a largo plazo podría verse confirmado el robo para el que se presta la alimentación de recursos financieros para obras faraónicas que pueden acabar mal sea por descuido o deliberadamente con dolo, eso se verá en el retorno de los recursos y en adelante quienes sigan en la cadena, es decir, nuevas o antiguas mafias de distribuidores patrocinados por una nueva forma de “soberanía” energética sin reformas “con tintes malinchistas”.

Incluso podría darse el caso en que ni siquiera ese aspecto se llegue a cumplir porque si los yacimientos compartidos de gas y petróleo no los aprovechamos por estarnos peleando entre nosotros, los vecinos del norte se los van a acabar primero… de nuevo (ya pasó con el oro en su momento años después del tratado Guadalupe-Hidalgo).

El problema no es que los mercados sean ineficientes o arbitrarios, el problema está en que se condiciona la generación de valor a los participantes, y lo que de ello resulta es un menor alcance de ese valor al partir de una escala con menor intensidad.

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