Como niños.

Horizonte de Ana Matán 01 de mayo de 2022 Por Ana Matan.
Quizá no quieras volver a ser niño/niña; pero ¿Te gustaría volver a ser como los niños/niñas?

como niños

Hace poco más de un mes mi abuelita cumplió 90 años y tuve la fortuna de compartir con ella esta bendición. Nos reunimos casi toda la familia en torno a este gran acontecimiento, pues esta mujer fuerte, recia y trabajadora, ha sido un sostén y pilar fundamental.


Me encanta estar con ella, por el amor que le tengo y a manera de gratitud por cuanto para nosotros ha forjado y nos ha enseñado. Dentro de las últimas conversaciones mi madre le preguntó: “¿Le gustaría volver a ser niña?”. Mi abuelita se mostró un tanto pensativa, quizá al recordar aquella bella época de su vida, sin embargo dio una negativa y afirmó: “no, pues  ya gocé lo que fue esa etapa”. 


En cada plática, comida o jugadita voy aprendiendo más de esta dama de roble y acero, pero con un corazón cuyo amor se ha multiplicado generación tras generación.


La otra cara de la moneda la vivo con mis sobrinos, quienes llenos de vitalidad y alegría siempre me reciben con los brazos abiertos.


Ayer celebramos el día del niño y de la niña y es un buen momento para resaltar esas características y virtudes que, a pesar de la edad, deseamos volver a tener o conservar.


La inocencia de la infancia, la pureza y la sinceridad al expresar sus emociones. Los infantes suelen reflejar de manera natural sus sentimientos. Si les gusta un platillo, una película o el regalo de cumpleaños te lo van a decir; pero si no les agrada, también lo van a dar a conocer.


La espontaneidad, la alegría y la imaginación ayudan a que la etapa de la niñez esté llena de creatividad. Pensar cómo un lápiz puede llegar a ser un cohete que está a punto de salir al espacio, o la caja de colores se convierte en un botiquín y los peluches resultan ser los mejores pacientes.


La sencillez y la bondad, mismas que se perciben cuando se divierten con cualquier cosa. Todos hemos pasado por las juntas constructivas de las banquetas; si, esas líneas que muchos, si no es que todos, hemos intentado no pisar cuando vamos caminando por las aceras.


La admiración por papá, mamá o algún tutor es tal que quieren ser como él/ella. En ocasiones se trata simplemente de querer experimentar lo que ellos hacen. Aún recuerdo cuando mi sobrina tomó mis tacones y me sorprendió con ellos riendo a carcajadas. 


Los infantes nos ven y aprenden al observar, al imitar. Nosotros tenemos mucho por aprender e imitar de la niñez, para que nuestra humanidad siga conservando esas bellas virtudes que son para chicos y también para los grandes. Quizá no quieras volver a ser niño/niña; pero ¿Te gustaría volver a ser como los niños/niñas?

Ana Matan.

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