Brasil ¿un país de futuro? Elecciones y sistema electoral brasileño

Laboratorio Político 16 de enero de 2023 Por Jonathan Chávez Nava
Ha quedado claro que el votante brasileño ya no se basa en el partido para determinar su voto, sino en el candidato, su carisma y su personalidad y en menor medida en su forma de goberna...
Brasil un país de futuro Elecciones y sistema electoral brasileño (1)
Brasil un país de futuro Elecciones y sistema electoral brasileño Ilustración de Pablo Cid para PolíticArte

 Escrito el 01/12/2022

“La libertad de expresión no es libertad

 para destruir la democracia, para destruir

 las instituciones, mi reacción, será rápida, 

firme e implacable”.

Alexandre de Moraes, 

Magistrado del Supremo Tribunal Federal de Brasil.

En 1942 fue publicado el ensayo “Brasil, país de futuro” escrito por uno de los mejores autores de la historia de la literatura universal, el austriaco Stefan Zweig, quien nos narra como su estancia en aquel país lo hacia olvidar el sinfín de problemas que, en aquellos años, vivía Europa, donde la Segunda Guerra Mundial hacia estragos por doquier, problemas que iban desde el racismo y el nacionalismo radical, violento y asesino como el nacionalsocialismo de Adolf Hitler quien llevaba a cabo una persecución despiadada en su contra por el solo hecho de escribir temas que no eran del agrado del dictador por todos conocido.

Zweig consideraba a este país como el paraíso terrenal y lo adoptó como su segunda patria, sin embargo, una depresión que lo afectaba implacablemente y el sentirse acorralado y cansado por el radicalismo nazi que lo perseguía hace que el autor se suicide en tierras brasileñas junto con su joven esposa.

Ironicámente, años después de concluida la Segunda Guerra Mundial este país se vio envuelto en un regimén militar que ejerció el poder durante mas de 21 años y en épocas recientes ha vivido en la sosobra de ser gobernado por un populista de extrema derecha militarista que durante su encargo se dio a la tarea de atacar sobre todo a los nucleos sociales más vulnerables algo de lo que muchos años atrás Zweig habia huido.

Hoy en dia Brasil es un país que es considerado como la economía número 13 a nivel mundial de acuerdo con su Producto Interno Bruto, comparte frontera con 10 países, se encuentra ubicado en el lugar número 6 a nivel mundial en cuanto a población se refiere ya que cuenta con mas de 217 millones de habitantes, la edad de su población ronda en un promedio de 33.2 años, es uno de los países con una de las mas altas tasas de desempleo llegando actualmente a casi al 9.3% según datos de Instituto Brasileño de Geografía y Estadistíca.

En cuanto a su PIB per cápita es de 6,349 euros lo que lo coloca en el lugar número 88 a nivel mundial por lo que es considerado con un nivel de vida muy bajo en relación con los 196 países restantes del orbe. Según su coeficiente de Gini se ubica en 0,53, es decir es una de las regiones con más desigualdad en el planeta, su tasa de pobreza se ubica en 23.7% lo que representa que casi 20 millones de personas vivan en condiciones precarias, por último podemos comentar que de acuerdo al índice de Percepción de Corrupción del sector público se encuentra en el lugar número 38.

Brasil es uno de los países que mas sufrió durante la pandemia de Covid 19 ya que mas de 685,000 personas perdieron la vida en esta grave crísis sanitaria, lo que aunado a las malas políticas económicas del gobierno en turno, generó que el país entrará en recesión en 2021 y si bien es cierto se ha ido recuperando lentamente como la mayoría de los países del orbe, tambien lo es que la mayoría de la población no lo ha notado en sus bolsillos y su vida diaría sigue sin mejoría alguna; en este país se calcula que más de 33 millones de personas padecen hambre y mas de 125 millones de personas tienen algún tipo de inseguridad alimentaria, es decir que esta alta cantidad de brasileños se va a la cama sin saber si al día siguiente tendrán la posibilidad de darle de comer a su familia.

El pasado 2 de octubre del 2022 los brasileños de más de 16 años salieron a las calles rumbo a su respectiva casilla para ejercer su derecho al voto y elegir a su Presidente y Vicepresidente, además de los gobernadores de 27 estados, 513 escaños de su Camára de Diputados, 81 espacios de la Camára de Senadores y los Congresos Locales de sus estados, por lo que en total la población con derecho al voto, es decir mas de 156 millones de electores tuvo a bien elegir 1,627 cargos de elección popular, algunos que así no lo hicieron podrán ser acreedores a una multa de aproximadamente un dólar, ya que en este país el voto es obligatorio para quienes tienen de 18 a 70 años.

Brasil esta compuesto por aproximadamente 5,570 municipalidades, las cuales son gobernadas por un Prefecto, un viceprefecto y los vereadores, los cuales serán electos directa y simultaneamente y durarán en su encargo 4 años, su integración númerica depende del número de población y hacen las actividades que  realizan los regidores como los conocemos en México, estos entes de gobierno municipal también tienen facultades legislativas en su ámbito local a través de la Cámara Municipal.

Por cuanto hace al Poder Ejecutivo esté será representado por el Presidente de la República quien estará acompañado por un vicepresidente quien lo sustituye en caso de renuncia o muerte, su mandato durará 4 años y tendrá la posibilidad de un período de reelección; el Presidente es considerado Jefe de Estado y de Gobierno; la elección para elegir al jefe del ejecutivo se lleva a cabo 90 días antes del termino del mandato del Presidente en funciones, el ganador será quien obtenga el cincuenta por ciento de los votos mas uno, es decir la mayoría absoluta de votos. En caso de que ninguno de los candidatos obtenga este número de sufragios se llevará a cabo una segunda de vuelta de votación con la sola participación de los candidatos que en la primera vuelta hayan obtenido más votos, quedando eliminados todos los demás participantes.

Su Poder Legislativo se integrá por dos camáras que serán electas por un sistema híbrido de sufragio directo y bajo el principio de reepresentación proporcional, por un lado la Camára de Senadores esta compuesta por 81 integrantes, de los cuales 3 miembros son electos por cada una de las 26 provincias y para el Distrito Federal ubicado en Brasilia, quienes estarán en su cargo por un periodo de 8 años, los cuales se irán renovando alternativamente por uno y dos tercios cada 4 años y por una de Camára de Diputados que esta integrada por 513 miembros, quienes estarán en su cargo por un período de 4 años.

Congreso Nacional de Brasil
Congreso Nacional de Brasil

En el caso de los Diputados estos serán electos en 27 distritos llamados multinominales, uno por cada estado, que dependiendo del número de su población podrán contar con desde 8 representantes hasta con 70, los cuales serán votados a través de listas abiertas que a su vez servirán para determinar la proporcionalidad del reparto de los escaños que determinarán la integración final de la Camára. Para la elección de Senadores estos se elegiran 3 por cada estado.

Su sistema de votación ha sido polemico sobre todo en las dos últimas elecciones en donde el actual Presidente lo ha atacado constantemente y que en líneas posteriores abordare, esta manera de votar que se utiliza desde hace 25 años consiste en lo que llamados votación electrónica, lo que hace que en unos cuantos minutos se conozca el resultado de la elección, el votante únicamente deberá introducir el número del candidato a quien desee otorgar su confianza.

En el caso de Presidente serán dos números, para senador tres números, para un Diputado Federal cuatro números y para un diputado estatal deberá colocar cinco números, todos estos asignados por la autoridad electoral correspondiente.

En lo que se refiere a su autoridad calificadora de sus elecciones, la Carta Magna Brasileña en su artículo 118 establece que los órgamos garantes de la Justicia Electoral  serán el Tribunal Superior Electoral, los Tribunales Electorales Regionales,  los Jueces Electorales y las Juntas Electorales.

Los candidatos considerados como los más fuertes eran por un lado Luiz Inácio Lula da Silva y por el otro Jair Messias Bolsonaro, el primero identificado con la izquierda progresista latinoamericana y ex presidente en dos ocasiones postulado por el Partido de los Trabajadores y el segundo identificado con la ultraderecha militarista y actual presidente de la república brasileña, así mismo compitieron Ciro Gomes del Partido Democrático Laborista, la senadora Simone Tabet del Movimiento Democrático Brasileño, el llamado padre Kelmon por el Partido Laborista considerado de extrema derecha, Soraya Thornicke del Partido Unión Brasil de centro derecha y otros con menor fuerza que no tuvieron una gran participación y que no obtuvieron un número representativo de votos.

Como ha sucedido en últimas fechas las encuestas fallaron, ya que los diversos estudios que se habian publicado pocos días antes del día de la elección le daban una amplia ventaja a Lula Da Silva sobre Bolsonaro, incluso se preveía que el margen seria tal que el candidato del Partido del Trabajo ganaría en primera vuelta y que el actual presidente solo obtendría el 35% de los votos, sin embargo se minimizaron  y se subestimaron la fuerzas ocultas de la ultraderecha quien movilizó su voto y dio una batalla que muchos no esperaban.

Brasil se inscribió en la lista de amenazas globales que ponen en riesgo la ya fragil estabilidad política de nuestro orbe, poniendo en grave peligro a la democracia y a las libertades que se han obtenido mediante luchas que han durado años, estos riesgos estan siendo apuntalados e impulsados por líderes populistas que han generado un extremismo radical, una polarización social que solo causa violencia entre los ciudadanos y una desinformación por internet y otros medios masivos de comunicación que han manipulado masas a favor de opciones radicales sin un programa de gobierno certero ni cimentado en la realidad.

Jair Messias Bolsonaro es un excapitán del ejército de 67 años de edad que se distinguió por ser disruptivo en la campaña electoral, basó su estrategia en una campaña de valores conservadores y al igual que la recientemente electa primer ministro de Italia, utilizó el lema “Dios, patria y familia” y en ataques directos contra su contrincante.

Jair Bolsonaro
Jair Bolsonaro

Desde el inicio del proceso Bolsonaro dijo que arrasaría en la elección y que cualquier resultado distinto no sería legitimo y sería fraudulento por lo que no lo reconocería, lo que suscito que de inmedianto fuera comparado con el ex presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien ha utilizado esa estrategia desde que tuvo que dejar el poder, no sin antes provocar la toma violenta de la Casa Blanca que suscitaría una de las crísis políticas mas severas de la historia del país norteamericano y que lo tiene envuelto en un proceso jurídico que incluso le podría costar ir a la cárcel o quedar vetado para una candidatura en la busqueda de una reelección presidencial.

Este líder ultraderechista se ha destacado por su admiración a los militares y el golpe de estado que sufrió Brasil en los años sesenta, su estrategia se ha basado en asegurar que es un político antisistema a pesar de que hizo carrera durante decadas como diputado, además su administración ha sido marcada por sus ataques a las reservas ecológicas de la selva del Amazonas, considerada como uno de los pulmones más importantes del mundo, por su mala gestión de la pandemia de Covid 19, por los avances en el desempleo, la pobreza, los crimenes en las fabelas, el incremento de la violencia a lo largo y ancho del país y sus ataques en contra de la prensa libre y contra todo aquel que piense distinto.

Por primera vez, desde que se instauró la democracia en el país brasileño, luego de una dictadura militar que duró mas de 21 años, un candidato a ejercer la Presidencia de este país puso en duda el sistema electoral, desde la votación electrónica hasta los funcionarios electorales encargados de llevar a cabo los trabajos del proceso electoral, lo que permeo en un amplio sector poblacional, ya que diversos estudios demoscópicos daban cuenta de que el 32% de la población cree un poco en las maquinas de votación el el 20% no confia nada en ellas.

Debido a este conflicto que Jair Messias Bolsonaro ha implantado en el imaginario colectivo de Brasil, muchos analistas creían que ahora que el candidato ultraderechista y militarista no obtuvo la victoría podría asusar a sus seguidores para tomar el Planato, es decir la casa de gobierno por lo que se daría una situación similiar a la de los Estados Unidos cuando el magnate Donald Trump asusó a sus seguidores para tomar la Casa Blanca como se comentó en líneas anteriores, lo que afortunadamente hasta el momento en que se escribe esta opinión no ha sucedido pero que esta latente hasta el momento de la toma de protesta respectiva.

Pero no solo este hecho preocupa a la mayoría de la ciudadanía brasileña, ya que un problema aún más grave se vislumbraba cada día con mayor fuerza, ya que la elite militar se habia decantado a favor de Bolsonaro e  inició una campaña que ponía en duda el voto electrónico, incluso algunos militares de alto rango declararon publicamente que en caso de llegasé a haber algún tipo de fraude digital el ejército no reconocería los resultados lo que podría terminar en un golpe de estado como los que tan seguido se vieron en América Latina en los años sesenta y setenta.

A estos mandos militares les preocupaba que algún hacker pudiera introducirse al sistema de votación y modificar los resultados a favor de una u otra opción, lo que no ha pasado desde que se implementó esta manera de votar, sin embargo es claro que este tipo de reclamos tenian la firme intención de desestabilizar el proceso, ya que por todos es sabido que la preferencia de los dirigentes de las fuerzas armadas es que no quieren ver mermados ni sus interes, ni su poder ya de por si excesivo, sin embargo no estan solos  ya que en la mayoría de los eventos del candidato Bolsonaro sus simpatizantes se presentaron con carteles exigiendo la intervención militar y un golpe de estado en caso de que su candidato no se llevara la victoria como así sucedio.

Este tema es demasiado serio ya que en un país que fue gobernado por una dictadura militar entre los años 1964 a 1985, la cual es acusada de realizar diversas atrocidades que van desde las detenciones arbitrarias, desapariciones, torturas hasta asesinatos selectivos, además en un país donde la compra de armas en los últimos años por parte de civiles se ha multiplicado por cinco y en donde las restricciones para poseer este tipo de instrumentos se han reducido al mínimo, no pueden echarse en saco roto este tipo de amenazas.

Por otro lado, Lula da Silva es conocido mundialmente no solo por hacer sido Presidente de Brasil durante dos períodos, si no primero por haber tenido tres intentos sin éxito de llegar a la presidencia y segundo por haber sido acusado y encarcelado por diversos actos de corrupción durante su gobierno, asuntos que en párrafos posteriores abordaremos.

Lula Da Silva
Lula Da Silva

En esta ocasión y gracias a su amplia experiencia en campañas y estrategias electorales y además por su pragmatismo por el cual es conocido en diversos sectores sociales y políticos del país, tuvo a bien involucrar a Geraldo Alckmin como su compañero y candidato a la vicepresidencia quien fue un antiguo adversario y empresario conservador cercano al Opus Dei y que fue de los involucrados en el juicio político que arrebató el poder a la ex presidenta Dilma Rousseff, intentando con esto convencer a un sector más identificado con la derecha ultraconservadora y ultraprotestante, lo que para muchos es una incongruencia ideológica, pero para otros es necesario llevar a cabo este tipo de tácticas para no dejar pasar nuevamente a la ultraderecha militarista.

Los ciudadanos recuerdan a este ex mandatario como aquel que gracias al boom de materias primas que se dio en toda la región durante su gobierno logro bajar la pobreza y el país pudo tener un crecimiento económico con equidad; luego de la experiencia que adquirió en sus dos periodos, Lula ofreció al electorado aplicar lo aprendido para el mejoramiento de las relaciones internacionales, la mejor aplicación de los programas sociales y sobre todo la sensibilidad de escuchar al pueblo.

Pero es de todos sabido que Lula da Silva arrastra una mancha que no ha podido dejar atrás ya que pasó casi 600 días tras las rejas de la prisión y no pudo participar como candidato presidencial en el 2018 donde todos los estudios y encuestas lo daban como virtual ganador ya que fue acusado por diversos casos de corrupción, como lo son el caso denominado “Lava Jato” en donde fue involucrado con una serie de sobornos en la compañía petrolera estatal Petrobras, y a pesar de haber sido absuelto por las autoridades judiciales brasileñas el asunto no fue estudiado a fondo sino que el procedimiento se declaró viciado y por lo tanto quedo sin efectos debido a que se pudo comprobar que el juez Sergio Moro actuó de forma ilegal con el objetivo de no dejar participar al ex presidente, lo que poco tiempo después quedaría confirmado al ser integrado al gabinete de Bolsonaro como Ministro de Justicia y sobre todo cuando grabaciones salieron a la luz en donde el juez se confirma que presionó a sus colegas para actuar en contra del acusado.

Sin embargo Lula no fue declarado inocente como tal, lo que ha generado serias dudas de gran parte de la población sobre si es inocente o no, lo que tambien dio lugar a que los candidatos que compitieron contra el hayan utilizado este problema para atacarlo unas veces con razón y otras veces con noticias falsas e inventadas.

Este tema en particular merece la pena abordarlo un poco más porque fue medular durante toda la campaña electoral ya que Bolsonaro lo utilizó para generar la sensación de que si el pueblo brasileño le daba su confianza a Lula la corrupción se apoderaría del gobierno y esta estrategía permeó en gran parte del electorado; fueron dos casos en particular de los que fue acusado, por un lado la supuesta aceptación de un departamento ubicado en la playa de Sao Paulo a cambio de favorecer con contratos a Petrobras y por el otro por supuestamente beneficiarse de obras que realizó la empresa Odebrecht para favorecer a uno de sus amigos que le prestaba su casa frecuentemente, sin embargo luego de las grabaciones de Sergio Moro, mencionadas en el párrafo anterior, el proceso se invalidó y quedo sin efectos.

Como se esperaba este candidato obtuvo la mayoría de los votos computados en la primera vuelta pero sin la diferencia que se aseguraba, ya que incluso diversas encuestas lo daban como seguro triunfador y que alcanzaría los votos suficientes para no ir a una segunda vuelta, como en párrafos anteriores se comento a grandes rasgos, sin embargo, las encuestas no midieron el voto oculto que la ultraderecha generalmente obtiene a su favor, ya que es bien sabido que este tipo de voto es el que ejercen aquellos que les da miedo o vergüenza externar su posición a favor de candidatos racistas, machistas, xenófobos, entre otras conductas radicales.

Lo anterior provocó que el Partido Liberal de Jaír Bolsonaro tenga el mayor número de diputados con 99 posiciones y que en el senado tenga 5 posiciones extras de las que ya contaba, esto generará que cuando Lula entre al poder le sea más complicado gobernar con tranquilidad, ya que es casi un hecho que la oposición implementará su estrategia para bloquear las reformas que el Partido del Trabajo quisiera aprobar para cumplir las promesas que su candidato realizó en campaña y de igual manera bloqueará reformas que protejan los Derechos Humanos de los diversos grupos sociales mas vulnerables.

Debido a la alta polarización que se vivió durante toda la campaña e incluso durante todo el gobierno de Bolsonaro, provocó que las opciones que se incluían en el espectro político del centro no tuvieran los votos para poder competir de una manera seria y real ya que solo obtuvieron, por un lado, la senadora Simone Tebet del Partido Movimiento Democrático Brasileño el 4.2% de la votación, es decir 4,915,000 de los votos y por el otro lado Ciro Gomes del Partido Democrático Laborista el 3% de la votación, es decir 3,600,000 de los votos.

A pesar de que estas opciones no pudieron alcanzar los votos necesarios para ir a una segunda vuelta fueron muy importantes para la obtención del triunfo de Lula, ya que en el caso de Tebet hizo público su apoyo para el candidato de la izquierda y por el lado de Gomes este dejo a sus simpatizantes en libertad para votar por la opción que consideraran mejor, sin mostrar su apoyo para ningún candidato.

Sin lugar a dudas viene una etapa muy importante en la historia política de Brasil, los resultados en las elecciones locales definitivamente no son lo que esperaban Lula da Silva y sus allegados, aunado a la dificil situación que enfrentará en el Congreso, tanto en la Camára de Diputados como en la Cámara de Senadores, también enfrentará una complejidad importante con los gobernantes electos en los diversos estados que conforman el país ya que los candidatos apoyados por Bolsonaro lograron la victoría en 13 estados, entre los que destacan Sao Paulo, Río de Janeiro y Río Grande do Sul, mientras que los apoyados por la izquierda lograrón el triunfo en 14, entre los que destacan Amazonas, Amapá y Minas Gerais, que en 2018 habían sigo ganados por la ultraderecha, lo que abona aún más a la división del país.

Estos resultados nos muestran que este país esta profundamente dividido entre el sur y el norte, por una parte Bolsonaro arrasa en el Sur, donde se encuentran las ciudades en donde la población tiene mayor poder adquisitivo y Lula arrasa en el norte donde la población se encuentra en una situación más precaria, lo que confirma que Brasil estará dividido al menos 4 años más y que el movimiento de Bolsonaro a pesar de que pierde la presidencia se consolida y sus cimientos se vuelven mas fuertes, lo que automáticamente colocan a su líder como probable candidato en la siguiente elección presidencial.

El 30 de octubre del 2022 los dos candidatos que obtuvieron la mayor votación compitieron en una segunda vuelta, en donde el candidato identificado con la izquierda progresista resultó ganador al obtener el 50.9% de los votos validos lo que representa 60,346,000 votos, contra el 49.1% que obtuvo el representante de la ultraderecha militarista lo que representa en 58,206,000 votos, siendo esta una de las elecciones más cerradas de la historia del país, en donde Bolsonaro tuvo un cierre espectacular gracias a una estrategia en donde potencializó los ataques a través de redes sociales donde las noticias falsas abundaron de una forma nunca antes vista y en donde los programas sociales para los que menos tienen fueron utilizados para comprar el voto, sin embargo estas acciones finalmente no alcanzaron para que el triunfo y la diferencia se revirtiera.

Luego de que el país se dividiera y se polarizará entre el sur y el norte Lula ha resultado ganador de esta cerrada y dificil contienda que seguramente será recordada durante muchos años por el nivel de radicalización que dividió a la sociedad y que en días que vienen seguira creciendo ya que todo parece indicar que Jaír Bolsonaro no aceptará los resultados y aplicará la estrategia de Donald Trump en los Estados Unidos para tomar fuerza e impulso para volver a contender por la presidencia en los próximos comicios, en donde un halo de fraude electoral girará en torno de muchos nucleos y grupos sociales que le dieron su confianza al candidato perdedor, esto a pesar de que si bien es cierto a través de su Jefe de Gabinete dio la instrucción de iniciar con los trabajos de entrega recepción del gobierno en ningún momento aceptó que haya sido derrotado, de igual manera ante la ola de protestas que protagonizaron choferes de camiones en algunas zonas del país, en lugar de manifestarse en contra de ellas lo único que comentó al respecto es que las mismas se realizarán pacificamente.

Hoy en día podemos vislumbrar que la fuerza de los grupos religiosos protestantes y pentecostales llegó para quedarse y ocupa un gran espacio en el universo político brasileño lo que los ha constituido como un grupo de presión política que podría determinar que algunos asuntos que defiende la ultraderecha sean sacados adelante gracias a la presión que podrían generar una vez tomado el gobierno por el candidato ganador, es un hecho que no solo ganaron ellos, ganó el radicalismo violento, la desinformación y el negacionismo.

Ha quedado claro que el votante brasileño ya no se basa en el partido para determinar su voto, sino en el candidato, su carisma y su personalidad y en menor medida en su forma de gobernar ya que luego del desastroso papel en materia ambiental e internacional, en el control de la crísis económica y sobre todo el mal manejo del COVID por parte de Bolsonaro resulta por demás increible que haya obtenido resultados tan altos para su causa,  por otro lado la segmentación de opciones políticas ha generado que muchos de los partidos participantes se hayan debilitado al grado de casi desaparecer y en otros casos a su extinción del mapa político, ya que como se ha dado en muchos países la radicalización ha generado que solo pocas opciones políticas sobrevivan por el hecho de que el votante se enfila solamente hacia dos opciones dejando al centro a un lado y en proceso de desaparición.

Será un largo período para Da Silva debido a que las fuerzas vivas del Bolsonarismo no solo controlarán el Congreso sino que gobernarán varios estados y serán un dique y un contrapeso contra las políticas que quiera implementar el presidente electo como por ejemplo las encaminadas a que la agenda progesista tenga un avance importante, detener el daño ecológico generado en la Amazonía con ellos poner su grano de arena para resolver el grave problema del Cambio Climático, la implementación de programas sociales que ayuden a los mas desprotegidos, a las mujeres y a las diversas comunidades no binarias, lo que deja ver que el votante blasileño ha decidido que el gobierno entrante no concentre el poder al máximo y tenga que negociar con las otras fuerzas políticas para llevar echar a andar políticas públicas que beneficien al grueso de la población, pero a su vez la oposición tendra la posibilidad de vetar o ir en contra de las estrategias que podrían ayudar a los segmentos mas desfavorecidos de la sociedad brasileña.

Debido a lo anterior el presidente electo tendrá que moderar sus posiciones y no tendrá la posibilidad de radicalizarse totalmente hacia la izquierda, sin lugar a dudas si lo que pretende es sacar adelante a Brasil tendrá que poner en marcha alianzas, estrategias, tácticas y demás acciones tendientes a la inclusión de todos para que sociedad y gobierno en su conjunto puedan avanzar hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los brasileños. Hasta el cierre de este artículo la transición avanza con relativa calma, habra que esperar a la toma de posesión ya que lo que suceda ese día marcará el destino de lo que suceda en los proximos años en aquel país.

Brasil un país de futuro? Elecciones y sistema electoral brasileño

Artículo de Jonathan Chávez Nava para PoliticArte

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