Etiopía: La guerra que nadie ve

Etiopía vive una guerra civil que ha causado miles de muertos, millones de desplazados y una grave crisis humanitaria. Sin embargo, los medios internacionales apenas le prestan atención. ¿Qué está pasando en el segundo país más poblado de África? ¿Por qué se ignora este drama? ¿Qué podemos hacer para ayudar al pueblo etíope? Este artículo te lo explica.

PolitizArte 31 de julio de 2023 Pablo Cid Pablo Cid
Rostro de Etiopía. Foto de Francesca Noemi Marconi
Rostro de Etiopía. Foto de Francesca Noemi Marconi

Etiopía es un país de contrastes. Por un lado, es la cuna de la humanidad, donde se hallaron los restos de Lucy, el humano más antiguo conocido. Es la tierra de la legendaria reina de Saba, que según la tradición bíblica visitó al rey Salomón. Es el guardián del Arca de la Alianza, el cofre sagrado que según la fe judía y cristiana contiene las tablas de la ley que Dios entregó a Moisés. Es el único país africano que nunca fue colonizado. resistiendo el yugo de las potencias extranjeras.

Por otro lado, es un país sumido en una guerra civil desde noviembre de 2020, que ha causado miles de muertos, millones de desplazados y una grave crisis humanitaria. Un conflicto que enfrenta al gobierno central con la región norteña de Tigray, donde vive una minoría étnica que durante décadas dominó la política nacional. Un conflicto que se ha extendido a otras regiones vecinas y que ha involucrado a otros actores regionales como Eritrea. Un conflicto que ha provocado atrocidades y violaciones de los derechos humanos por todas las partes.

Sin embargo, este conflicto apenas recibe atención mediática internacional, eclipsado por otras crisis bélicas como las de Ucrania o Siria, donde las potencias mundiales tienen intereses geoestratégicos o energéticos. Una situación que contrasta con el segundo país más poblado de África (118 millones de personas), con una economía basada en la agricultura y que no tiene petroleo o una relevancia geoestrategica mundial.

¿Qué está pasando en Etiopía? ¿Por qué los medios internacionales ignoran o minimizan este drama? ¿Qué consecuencias puede tener esta guerra para la región y el continente?

Para responder a estas preguntas, hay que ponerse en la piel de las víctimas. Imagínate tener que dejar tu casa porque hombres armados, después de violar, matar y torturar a gente que conoces, te obligan a irte con lo poco que puedas cargar a otro lugar, sin saber a dónde irás. No tienes Google Maps, ni Uber, ni Airbnb. Solo tienes tus piernas para caminar y tus brazos para cargar a tus hijos. No sabes cuándo volverás a tomar agua o probar bocado, pero eso no es tu peor preocupación. Lo es no saber cuándo se la podrás dar a tu hija o a tu hijo. No nos podemos imaginar campos de tortura donde arbitrariamente te condenan y con suerte sales con vida.

¿Qué huellas deja esto en el alma, en la mente, en el corazón? ¿Qué huellas deja en la mente de los niños y los bebés? Parece que es indescriptible o innarrable. Imagina a uno de tus abuelos o abuelas, con sus retos de salud, obligados a caminar cientos de kilómetros para estar a salvo. Imagina el miedo de las mujeres a ser agredidas. Imagina la desesperación de los padres cuando un hijo se enferma en estas condiciones.

No son cifras, son personas únicas e irrepetibles, historias, sueños, promesas que están sufriendo y muriendo. Y en América no sabemos casi nada. Ni Televisa, ni TV Azteca, ni la Jornada o Sin embargo, ni CNN, ni Fox News, ni Telefe ni ningún otro medio nos hablan de ello. Y si lo hacen, lo hacen de corrido entre la última controversia política o la última declaración del reality show del momento.

Este artículo pretende romper el silencio mediático sobre el conflicto de Etiopía y dar voz a las víctimas. Para ello, analiza el origen del conflicto, la situación humanitaria, las implicaciones regionales y la acusación de limpieza étnica. También propone algunas posibles soluciones y llama a la solidaridad internacional con el pueblo etíope.

La situación humanitaria

La guerra ha dejado un saldo devastador para la población civil. Según la ONU, más de 4.5 millones de personas han sido desplazadas internamente y desde principios de año se han producido desplazamientos adicionales, especialmente debido a la sequía, las inundaciones y la inseguridad.

Además más 60.000 personas han huido a Sudán como refugiados. También, se estima que unos siete millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente y que más de 400.000 sufren hambruna. 

La situación se ha agravado por los bloqueos impuestos por las partes en conflicto, que han impedido el acceso de la ayuda humanitaria a las zonas más afectadas. También se han denunciado graves violaciones de los derechos humanos, como masacres, ejecuciones extrajudiciales, violaciones masivas y reclutamiento forzoso de niños soldados.

La ONU ha condenado las atrocidades cometidas por ambos bandos y ha pedido una investigación independiente y rendición de cuentas. Sin embargo, el gobierno etíope ha rechazado cualquier injerencia externa y ha acusado a la comunidad internacional de sesgo y parcialidad.

La denuncia de crímenes de lesa humanidad y limpieza étnica en Tigray

El conflicto de Etiopía ha sido calificado por algunos observadores internacionales como una limpieza étnica, es decir, una práctica sistemática y deliberada de expulsión o exterminio de un grupo étnico por parte de otro. En este caso, se acusa a las fuerzas de Amhara y a sus aliados eritreos y etíopes de perseguir y eliminar a los tigriñas, que constituyen el 6% de la población etíope.

Aunque el término limpieza étnica no se define formalmente en el derecho internacional, la Comisión de Expertos de las Naciones Unidas, con el mandato de investigar las violaciones de Ley humanitaria internacional cometidas en el territorio de la ex Yugoslavia, lo describió como una “política deliberada diseñada por un grupo étnico o religioso para expulsar por medios violentos e inspiradores de terror a la población civil de otro grupo étnico o religioso de ciertas áreas geográficas”.

El derecho internacional establece que las personas expulsadas por la fuerza de sus hogares tienen derecho a regresar. Sin embargo, el contexto actual en la zona occidental de Tigray no es propicio para el retorno voluntario, seguro y digno de los refugiados y desplazados internos de Tigray, señaló Human Rights Watch.

202204 africa_ethiopia_westtigray_map © 2022 Human Rights Watch
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Un informe del gobierno de Estados Unidos escrito en febrero denunció que milicianos etíopes están librando una campaña sistemática de limpieza étnica en el Tigray, región del norte de Etiopía devastada por la guerra desde hace tres décadas. “Aldeas enteras fueron severamente dañadas o completamente borradas”, se lee en el documento.

Otro informe conjunto de Amnistía Internacional y Human Rights Watch publicado en abril de 2022 documentó cómo las fuerzas de seguridad de la región de Amhara y autoridades de Tigré Occidental han cometido crímenes de guerra contra civiles tigriñas, como asesinatos, saqueos, violaciones y desplazamientos forzados. Se calcula que unas 700.000 personas han sido expulsadas de su tierra en esta región de Etiopía.

El gobierno etíope ha negado estas acusaciones y ha defendido su derecho a combatir a los rebeldes del TPLF, a los que considera terroristas. Sin embargo, la "comunidad internacional" ha pedido el fin de las hostilidades y el respeto a los derechos humanos de todas las comunidades étnicas.

El origen del conflicto

Estas denuncias ponen de relieve la dimensión étnica del conflicto, que tiene sus raíces en las tensiones históricas entre el gobierno central y la región norteña de Tigray, donde vive una minoría étnica que durante décadas dominó la política nacional. El actual primer ministro, Abiy Ahmed, llegó al poder en 2018 con la promesa de democratizar el país y acabar con el autoritarismo del antiguo partido gobernante, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).

Sin embargo, el TPLF se sintió marginado por las reformas de Abiy, que disolvió la coalición gobernante y creó un nuevo partido único. Además, el TPLF acusó a Abiy de posponer las elecciones previstas para 2020 por la pandemia de covid-19 con el fin de perpetuarse en el poder.

En noviembre de 2020, el TPLF atacó varias bases militares federales en Tigray, lo que provocó la respuesta del gobierno central, que lanzó una ofensiva militar para destituir a los líderes regionales. Abiy declaró la victoria en diciembre, pero los combates continuaron y se extendieron a otras regiones vecinas como Afar y Amhara.

El silencio mediático

A pesar de la gravedad y la complejidad de la situación, el conflicto de Etiopía ha recibido muy poca cobertura mediática internacional, comparado con otros conflictos como los de Ucrania o Siria, donde las potencias mundiales tienen intereses geoestratégicos o energéticos. Una situación que contrasta con la importancia estratégica y humanitaria de Etiopía, el segundo país más poblado de África y con una economía basada en la agricultura y que no tiene petroleo o una relevancia geoestrategica mundial.

Una de las razones por las que el conflicto etíope pasa desapercibido por los medios internacionales es que no hay mucho dinero en juego como en Ucrania. La economía etíope es relativamente pequeña y dependiente del sector agrícola, lo que limita su interés estratégico para las potencias mundiales. Además, Etiopía tiene poca influencia regional y global, lo que reduce su relevancia mediática. Por otro lado, Ucrania es un país clave para la seguridad europea y la geopolítica global, ya que se encuentra en la frontera entre la OTAN y Rusia, y tiene una economía diversificada y un gran mercado potencial. O Siria poner un comentario

¿A qué se debe este silencio? Una posible explicación es que los medios internacionales, tienen una visión sesgada y selectiva de la realidad mundial, y solo se interesan por aquellos conflictos que afectan a sus intereses o a sus aliados. Así, se produce una jerarquización de las crisis según su relevancia geopolítica, y se invisibiliza o se simplifica el sufrimiento de millones de personas que viven en regiones consideradas periféricas o marginales.

Por ejemplo, Ucrania es un país clave para la seguridad europea y la geopolítica global, ya que se encuentra en la frontera entre la OTAN y Rusia, y tiene una economía diversificada y un gran mercado potencial. Por eso, los grandes corporativos de medios de comunicación, le dan una gran cobertura a la guerra que enfrenta a Ucrania con los separatistas prorrusos y a la amenaza de una invasión rusa.

Otro ejemplo es Siria, que es un país estratégico para el control de Oriente Medio y el suministro de petróleo y gas. Por eso, los medios internacionales le dan una gran cobertura a la guerra civil que ha desatado una crisis humanitaria y migratoria sin precedentes, y que ha involucrado a actores regionales e internacionales como Turquía, Irán, Israel, Estados Unidos y Rusia.

En cambio, Etiopía es un gran país con una economía pobre, que depende del sector agrícola y que no tiene petróleo ni una relevancia geoestratégica mundial. Por eso, los medios internacionales le dan una escasa cobertura al conflicto que enfrenta al gobierno central con la región norteña de Tigray, y que ha causado cientos de miles de muertos, millones de desplazados y una grave crisis humanitaria.

Aunado a estas razones el gobierno etíope ha dificultado el trabajo de los periodistas y los observadores internacionales, restringiendo el acceso a las zonas de conflicto, cortando las comunicaciones y expulsando a algunos corresponsales. Esto ha dificultado la verificación de la información y la transparencia sobre lo que está ocurriendo en el terreno.

Sea como sea, el silencio mediático sobre el conflicto de Etiopía es una forma de complicidad con la violencia y la injusticia, es una expresión de la “cultura del descarte” que denunció el Papa Francisco. Los medios tienen la responsabilidad de informar con rigor y sensibilidad sobre todas las crisis humanitarias, sin distinción ni discriminación. Solo así se podrá generar una conciencia global y una solidaridad efectiva con las víctimas.

¿Qué podemos hacer para ayudar al pueblo Etíope?

Paz a Etiopía. Imagen de David Peterson en Pixabay
Paz a Etiopía. Imagen de David Peterson en Pixabay

Pero no todo está perdido. Hay esperanza para el pueblo etíope, y tú puedes ser parte de ella. Hay organizaciones humanitarias que están trabajando en el terreno para llevar ayuda a los más necesitados, para proteger a los más vulnerables, para defender los derechos humanos y para promover la paz. Tú puedes apoyar su labor con tu donación, con tu difusión, con tu oración.

Por ejemplo, puedes donar a Save the Children, que es una organización que se enfoca en los niños y las niñas, que son los más vulnerables en esta crisis. Save the Children provee nutrición terapéutica para los niños y las niñas desnutridos, apoya la educación en emergencias y brinda apoyo psicosocial a los menores que han sufrido traumas. Puedes hacer tu donación en línea en este enlace: https://www.savethechildren.org/us/charity-stories/ethiopia-tigray-region-conflict-facts-faqs-how-to-help

También, puedes donar a las organizaciones católicas que están trabajando en Etiopía, como Caritas, CRS y otras, que están brindando asistencia humanitaria y promoviendo la paz y la reconciliación entre las comunidades en conflicto. Puedes hacer tu donación en línea en este enlace: https://www.crs.org/our-work-overseas/where-we-work/ethiopia

Además, puedes difundir la información sobre lo que está pasando en Etiopía y sensibilizar a tu familia, tus amigos, tus redes sociales sobre esta realidad. Puedes compartir este artículo o buscar otras fuentes confiables que te informen sobre el conflicto.

Puedes exigir a tus diputados o senadores que tomen medidas para presionar al gobierno etíope y a las partes en conflicto para que respeten el derecho internacional humanitario y faciliten el acceso de la ayuda humanitaria.

Finalmente pero lo más importante, puedes orar por el pueblo etíope, por las víctimas, por los refugiados, por los desplazados, por los que sufren hambre, sed, enfermedad, violencia. Puedes orar por la paz, por la justicia, por la reconciliación. Puedes orar para que Dios bendiga a Etiopía y le dé esperanza y futuro.

No te quedes indiferente ante el sufrimiento de tus hermanos y hermanas etíopes. No permitas que esta guerra siga siendo invisible e ignorada. No te resignes a pensar que no puedes hacer nada. Tú puedes hacer mucho. Tú puedes hacer la diferencia. Tú puedes ayudar a Etiopía.

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