Problemas públicos para el cambio social

Al Pendiente - Francisco Solís 19 de enero de 2021 Por Francisco Solís
Columna "Al Pendiente" del Mtro. Francisco Solís
2021_01_19 - Problema público

Así como la brújula permite orientar el avance de un viajero, un problema público bien definido lleva a buen puerto las acciones de una política pública o cualquier otro proyecto.

Todos los proyectos de distinta índole tienen objetivos, ya sea explícitos o implícitos. En el análisis de política pública, así como en cualquier otro tipo de proyecto, comenzar con la definición del problema resulta útil para cumplir con lo que se desea lograr. Esto permite que los participantes en el proyecto tengan claridad acerca de la situación que desean modificar y las actividades y recursos que serán necesarios para lograr los objetivos.

Un proyecto o política pública sin un problema definido adecuadamente corre el riesgo de malgastar recursos valiosos. Sin un problema público bien definido, el uso de insumos, la realización de actividades y la generación de productos pasan de ser medios para resolver un problema a convertirse en fines por sí mismo.

Muchas veces, los políticos y organizaciones privadas mencionan que gastaron grandes cantidades de dinero en educación, seguridad o salud, pero no queda claro que hicieron con ellos; como si con gastar o destinar recursos a algo bastara. En otras ocasiones es posible escuchar que se impartieron tantas consultas médicas, sin saber las enfermedades diagnosticadas de manera oportuna o las actividades de prevención tomadas a partir de aquellas consultas. También suelen presentarse como resultado la construcción de puentes o carreteras, sin mostrar la utilidad que tuvieron y el número de beneficiarios.

Las situaciones descritas muestran que insumos, acciones y productos sin claridad del problema que pretenden resolver o la oportunidad que desean aprovechar pueden resultar en ineficiencias o fracasos. Esto no significa que todo proyecto sin un problema bien definido y diagnosticado presentará resultados negativos; no obstante, los riesgos de ineficiencia o fracaso aumentan con la falta de una adecuada definición de problema.

En suma, la definición del problema genera claridad en los objetivos y ayuda a destinar los insumos a las actividades que generarán los productos o servicios necesarios para modificar la situación indeseada.

El primer paso para resolver un problema es determinar los valores que motivan la acción. Todas las personas cuentan con un marco de referencia de lo que resulta correcto e incorrecto, bueno o malo, deseable e indeseable. Este marco de referencia en ocasiones es inconsciente, pero siempre está presente como guía a partir de la cuál se realizan juicios de valor.

En el caso de las políticas públicas, los valores que guiarán la definición de un problema requieren ser expuestos de la manera más clara. Esto es así ya que las políticas públicas son acciones de gobierno que conciernen a todos, ya que a ellas se destinan recursos públicos y se aplica la autoridad del Estado, que influye sobre toda la sociedad.

En la práctica, ciertos proyectos e instrumentos de política pública generan consenso entre diversos grupos a pesar de que sus valores difieren. Esto es así debido a que es posible presentar una acción como facilitadora de diversos objetivos.

Las políticas de licencias maternas laborales son un ejemplo de instrumentos de política pública que generan consenso entre grupos con diversos valores. Para los grupos de apoyo a la mujer, estas licencias permiten que la mujer decida ser madre sin el riesgo de perder su trabajo por la imposibilidad de realizar actividades durante el puerperio. Para los grupos de apoyo a la infancia, el contacto y los cuidados que el un bebé requiere durante los primeros días después de su nacimiento resultan tan esenciales que vale la pena que la madre esté disponible para su hijo.

En el caso de los permisos de paternidad, cada vez con mayor consenso, los diferentes grupos observan beneficios muy diversos. Ciertos grupos aseguran que el hecho de que la madre tenga que retirarse de la actividad laboral después del nacimiento de su hijo y que el padre no lo haga, genera condiciones de desigualdad laboral. Los grupos profamilia aseguran que la presencia del padre en esta etapa resulta un gran apoyo y beneficio tanto para la madre como su hijo.

Los ejemplos anteriores sugerirían que el consenso en los instrumentos de política es suficiente y los valores pasan a un segundo plano. No obstante, cabe aclarar que el valor que los motiva influye en el diseño del instrumento de la política pública. Así, los grupos que centran el valor del instrumento en el apoyo a la infancia o la familia plantearán una duración de licencia materna y paterna más amplia. Al contrario, quienes impulsan el instrumento como medio para evitar riesgos de salud para la madre y eficiencia económica, plantearán una licencia más breve y quizá no obligatoria para el padre.

En las próximas entregas de este espacio, desarrollaremos una explicación más detallada y práctica de cómo definir el problema a partir de dos metodologías muy utilizadas: la teoría de cambio y la metodología del marco lógico. Estemos al pendiente.

Fotografía - Francisco Javier Solís Gamboa-minMtro. Francisco Javier Solís Gamboa

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