Sublevarse al mundo 

Ápeiron por Roberto Donjuán 05 de junio de 2021 Por Roberto Donjuán
Columna "Ápeiron" de Roberto Martin Donjuán para @PoliticArte_Mx
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Decía Aristóteles que el ser humano es un «zoon politikón» lo que quiere decir en términos simples que somos en esencia seres sociales y tenemos una dependencia inherente a los demás, por eso el citado filósofo sostenía que aquel que pudiera vivir fuera de la sociedad era «una bestia o un dios» lo cual me parece bastante acertado, nuestra subsistencia y progreso ha sido gracias a vivir en sociedad y todo lo que ello implica, sin embargo, eso que es innato en nosotros nos llega a confundir, al grado de quitarnos en parte lo que nos hace individuos.

La necesidad que tenemos de los otros nos lleva a requerir su aprobación y ello implica muchas veces no ser lo que realmente somos, construimos algo para los demás, muchas veces usamos mascaras que impiden mostrarnos realmente, inclusive para nosotros mismos, de ahí que esté justificado el término «persona» que usamos para referirnos a nosotros, dado que es una palabra de origen latino que hacía referencia a las máscaras usadas por los actores en el antiguo teatro para que el público pudiera identificar los sentimientos que la máscara pretendía representar y además de servir de resonadora para la voz con el objeto de que toda la gente los pudiera escuchar, por eso tan ad hoc el término, pues las personas en gran medida somos una representación ficticia para los demás.

Por lo que, la cualidad innata de ser sociales debe ser entendida en su justa medida, para poder encontrarnos con nuestra esencia autentica de lo que somos y poder serlo realmente, más allá de los demás, esto es difícil porque es un camino duro y solitario donde nos enfrentaremos al desagrado de los otros por no actuar como ellos, incluso la gente en general lo puede tomar como una afrenta y por lo tanto una falta de respeto, dado que el camino propio y no el de la masa suele ir a contracorriente, lo que resulta insoportable para muchos, puesto que es aterrador para ellos el presenciar una libertad que ellos no poseen. 

Los humanos libres que piensan más allá de las masas siempre han sido y serán señalados, es un costo que hay que pagar por ser y no pertenecer más que a sí, en el mundo ejemplos hay muchos, una representación de ello es August Landmesser quien quedó inmortalizado en una fotografía en el momento en el que se negó a realizar el «saludo nazi» al Führer, imagen que representa a un individuo entre la muchedumbre, que pudo ser único más allá de todos, un solo momento identificó lo que él era lo cual seguramente forjó a lo largo de su vida y eso es algo que no cualquiera puede presumir. 

Por eso, amable lector, para no morir sin saber quiénes somos, qué somos y qué no somos, es preciso sublevarse al mundo, tomar riendas y dirigir nuestro camino, aunque este sea obscuro y solitario, aunque no estemos del lado de lo que para el tumulto es popular, así nos cueste la misma vida habremos cumplido con una de las búsquedas más nobles, que es la de nosotros mismos, así habremos muerto como nosotros y no como una máscara más que no supo probar la libertad de ser. 

ROBERTO-minRoberto Martín Donjuán Escobedo
WhatsApp Image 2021-03-04 at 8.55.33 PMTiempo de exigir y vigilar

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