El lenguaje ya es inclusivo. Columna Ápeiron por Roberto Martín Donjuán Escobedo

CulturizArte - Ápeiron por Roberto Donjuán 31 de agosto de 2021 Por Roberto Martín Donjuán Escobedo
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Cuando decimos «todos», nos referimos a la totalidad de algo, por ejemplo, si en un lugar hay un grupo de gente y nos queremos dirigir hacia ellos en general, podemos decir «todos los aquí presentes», no importa si entre ellos hay mujeres, hombres, adolescentes, niños, etcétera. Las palabras así como tienen número, también tienen género, sin embargo, el género de las palabras no siempre tiene que ver con el aspecto sexual de las personas, en realidad el género solamente es una característica de ellas. 

De forma genérica se puede usar el masculino en las palabras como en el ejemplo anterior, pero ello no implica que no se pueda usar de forma genérica el femenino también, en el mismo sentido del ejemplo expuesto podríamos decir «todas las personas aquí presentes» o «toda la gente aquí presente», si algún hombre se sintiera discriminado por ello, demostraría ignorancia y sexismo, lo mismo con una mujer en el ejemplo de «todos». 

¿Por qué la afirmación anterior? porque el lenguaje tiene un significado que nosotros entendemos y damos por cierto para poder transmitirlo, es decir, usted puede entender lo que escribo así como lo que una persona dice oralmente, porque entiende los signos y sonidos que ha determinado la humanidad para comunicarnos de forma estructurada y lógica, por medio de reglas y principios, de otra forma no podríamos hacerlo, el atribuir cuestiones a una palabra que no están determinadas por el significado de las mismas, es ignorancia y el hacerlo en relación al sexo para confrontar o marcar una superioridad, es sexismo. 

Hoy en día, una minoría sostiene que es necesario un «lenguaje inclusivo», así como también una minoría sostiene que «la tierra es plana», es decir, no porque alguien lo diga tiene que ser cierto y menos cuando el razonamiento humano ha avanzado tanto y nos permite ceñirnos a la realidad. 

Lo anterior es así, porque si en la actualidad una persona cree que porque es «no binaria» o alguna otra cuestión subjetiva que le atañe a ella como sus gustos sexuales, la excluye del lenguaje porque al decir todos o todas ella no se siente incluida, no significa que eso sea cierto, pues como ya ejemplifiqué esas palabras incluyen a una totalidad de personas o cosas determinadas independientemente a sus gustos, edades, sexos o inclusive géneros; si nosotros hacemos caso al sentir de la persona que se cree excluida, entonces estaremos cometiendo el mismo error que ella o peor, pues si no ignoramos y sabemos cosas tan simples como el uso genérico del masculino y femenino en las palabras, independientemente al sexo de las personas u otras cuestiones, no solamente estaríamos reproduciendo el error, sino que también abandonaríamos la razón y lo que es correcto, para darle gusto al sentir de alguien que está mal. 

La arbitrariedad de lo subjetivo no debe ser aplaudida, ni promovida y menos aceptada, así se haga en el nombre de la justicia o de lo más noble y bueno, pues muchas veces no es más que una mentira como es el caso, ya que bajo esa misma lógica de hacer caso a alguien pese a no tener razón, podríamos entonces también aceptar y decir que la tierra es plana, pues hay gente que lo sostiene, todo para no herir susceptibilidades, también decir «haiga» o «fuistes», pese a saber que no son las formas correctas. 

Para ejemplificar aún más que el lenguaje no excluye, podría hacerlo con objetos, si decimos «todos los utensilios de cocina», sabemos que usamos de forma genérica el masculino para referirnos a cosas que pueden pertenecer al género femenino de las palabras, como las cucharas, de igual forma si decimos «todas las herramientas de cocina» usamos de forma genérica el femenino para referirnos a un todo, incluyendo los cuchillos que es una palabra con género masculino, de los objetos no podrán ni siquiera argüir sobre su sexo, pues no lo tienen y, gustos sexuales menos, simplemente así son las palabras. 

Si usted, tiene algún complejo con usar el masculino de forma genérica pues se siente menos con ello, aprenda a usar el lenguaje que es muy rico y le da diversas formas, por ejemplo, en vez de decir «humanos» puede decir «humanidad» y así en todos aspectos es posible, o mejor aún, trate sus complejos para que los resuelva y no sufra por palabras que no le hacen nada, solamente es su visión trastocada de la realidad. 

Es cierto que el lenguaje evoluciona, pero para bien y cuando es necesario, en el ejemplo de «todos» no existe una necesidad racional de que cambie, pues ya incluye a una totalidad, el hecho de que unas personas digan que el «todes» es el que incluye la totalidad solo es ignorancia y necedad, que si aceptamos el día de mañana podría un nuevo grupo decir que no, que el «todus» es el que incluye la totalidad, lo que generaría un caos en el lenguaje y el orden es necesario para podernos comunicar, por eso no puede quedar a merced de la arbitrariedad o gustos de unos cuantos. 

platLa falacia de autoridad por Roberto Donjuán

Lo peor, es que la gente que pugna por el cambio a lo que ellos mal llaman «lenguaje inclusivo» demuestran lo poco que conocen el lenguaje en otras cuestiones, como absurdos tales al escribir «todxs» o «[email protected]», pues ignoran la finalidad fonética de las palabras y la función de las vocales entre las consonantes, ya que esas palabras son prácticamente impronunciables, dado que la consonante «x» no puede sonar entre otras consonantes o el «@» es un símbolo que no tiene un sonido definido, por eso es un absurdo, ya que ni quien escribe así podría dar lectura en voz alta a dichas palabras. 

Para cambiar algo, primero hay que entender lo existente en plenitud y con ello poder proponer algo mejor, el creer que todo cambio significa progreso por sí mismo, es un error común en estos días, lo cual es falso, pues empeorar también es cambiar. 

Tengamos cuidado con la ignorancia que es más fácil de contagiar que el conocimiento, en México tenemos un ejemplo de ello, tuvimos un Presidente de la República (Fox), que públicamente usaba el tipo de lenguaje mal llamado «inclusivo», el cual podemos recordar con sus famosas frases «chiquillos y chiquillas, mexicanos y mexicanas» que al principio solamente eran objeto de burla y hasta se «entendía», pues él daba la imagen de un hombre de rancho con un comportamiento tosco, sin embargo, de la mofa paso a la moda, pues hoy no hay político que no se exprese similar a dicho personaje, pese a ser contrario a las normas del correcto español, pero bueno, qué se puede esperar si los políticos nunca son ejemplo de lo que es correcto.

Las palabras no excluyen, ni discriminan, menos las letras, los que lo hacemos somos los humanos con nuestras acciones, el querer usar el lenguaje de forma ideológica nada puede traer de bueno, eso es propio del supremacismo que está de moda en ciertos movimientos, pero eso, amable lector (entiéndase como la persona que hace el favor de leerme independientemente de lo que se sienta o le guste), será tema de otra columna. 

ROBERTO-minRoberto Martín Donjuán Escobedo

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