Bien Común, el principio olvidado.

Pacto Humanista - Jo Valdés 19 de noviembre de 2020 Por María José Valdés
Columna de Jo Valdés
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Estamos en el limite del comienzo de uno de los periodos electorales más importantes en la historia democrática de nuestro país. Inician los juegos de poder y los acuerdos entre grupos, algunos con intenciones legítimas de servicio a su comunidad pero otros tantos con la avaricia de no permitir el relevo. 
 
Motivo por el cual le dedicaré las próximas cuatro semanas a recordarles y recordarme los principios del humanismo político, con la reflexión sobre lo que vivimos en nuestros días y para retomar los principios que nos dan identidad humanista a muchos.
 
El bien común es uno de los 4 pilares del humanismo que nos permiten dimensionar la política no desde un valor autónomo y supremo, sino que tiene su razón de ser en reconocer la integridad de la naturaleza humana y su desarrollo pleno en excelencia en la sociedad.
 
Es un “bien” auténtico y genuinamente “común”, es la finalización de todos los esfuerzos para satisfacer las necesidades del ser humano en su complejidad bio, pisco, social que lo complementan. Este bien no distingue de sexo, raza, religión o posición política, es al contrario, algo que se entiende adherido a la dignidad de la persona por lo que toda sociedad con principios de justicia debería velar.
 
“El respeto al Bien Común es lo que preserva, asegura y propicia el desarrollo de los diversos bienes particulares, los cuales se ordenan con base en él. La realización del Bien Común simultáneamente implica la justicia, la seguridad, la defensa del interés general, el respeto y la protección de la persona y sus derechos.”
 
Pareciera que este pilar fundamental que aprendemos muchos políticos en los principios de doctrina ha sido olvidado, con intención, al no ser coherentes en nuestras acciones. La construcción del bien común va mas allá de un discurso y los aplausos de quienes nos escuchan. 
 
Difícilmente podremos entender el fondo de este concepto sino lo caminamos a lado del sufrimiento del otro, de sus necesidades y haciendo cara a la desigualdad. Estas caras si bien no es la parte mas agradable de ver pero es sin duda la realidad a la que, como políticos, debemos enfrentar con firmeza, entereza y con profunda convicción de cambio.
 
Espero que el bien común del que tanto predicamos sea el verdadero y autentico motor de acción que esperamos ver en nuestro país. Ya no se vale usarlo repetidamente en nuestros discursos sino lo llevamos a la práctica como testimonio. Qué llegar a un cargo ya no sea únicamente el fin sino el medio para cambiar la realidad de a quienes como políticos servimos. No solamente como pretexto para salir a pedir el voto sino con entereza de quien puede mirar a los ojos a una persona para buscar representarla.
 
Va mas allá de generar un apoyo, es servicio y no servirse, el bien común se construye a diario. No únicamente para obtener ventaja electoral. 
 

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