La disidencia de opinión; válida y necesaria.

Pacto Humanista - Jo Valdés 21 de enero de 2021 Por María José Valdés
Columna "Pacto Humanista" de María José Valdés para Laboratorio Político
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Podemos pensar distinto, lo importante es seguir pensando. 

En los pasados días me he encontrado reflexionando sobre la importancia de no repetir discursos prefabricados, que lejos de la polarización entre izquierdas o derechas, conservadores o progresistas la importancia de la coherencia en acciones trasciende al plano ideológico y se traduce en testimonio.
 
No descarto para nada la importancia de la base filosófica de las ideas en el actuar político, pero absolutamente nada está completamente dicho. El cuestionar ciertas posturas absolutistas permite observar las flaquezas de quienes las repiten o en su defecto, de los liderazgos quienes primero lo pronunciaron. Como pasamos de la idealización al populismo.
 
Como militante de un partido político y defendiendo causas conservadoras propias de derecha considero importante que aún cuando las causas y las razones son legítimas, no se debe descartar la disidencia en el pensamiento de aquellos quienes no comparten nuestras ideas del todo. Ocasionalmente acompañado de soberbia al no reconocer errores y creer que porque lo que defendemos es bueno, la forma en que lo hacemos también lo es.
 
El miedo del ser humano de cuestionarse a uno mismo cae en el hedonismo de buscar comentarios que apoyen nuestro pensamiento y rechazamos todo lo que absolutamente sea contrario. La conciencia crítica es el factor determinante.
 
La representación de la percepción es una apreciación de la conciencia, según Kant, como un mecanismo esencial del conocimiento. Conforme el conocimiento se va ampliando, en consecuencia, se entiende que también la percepción. La frase choteada de que “Cada cabeza es un mundo” me parece sumamente fascinante ¿Por qué limitarnos únicamente al propio y no aprender del otro? 
 
Ahora bien, los intereses económicos, políticos y la presión social también son un factor determinante en la conducta del pensamiento propia de nuestro contexto en el que nos toca vivir y eso genera un sesgo en la percepción personal. Para Göbbels, «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad» ¿Qué tan cierto es? Tan cierto como que el discurso nazi en su inicio sonaba convincente y la historia hoy lo juzga como el extremismo de la supremacía racial y el adoctrinamiento mediático para controlar a las masas.
 
Tan humano como la contradicción pero perfectible con el conocimiento el uso de la razón es necesario, cuestionar a nuestros liderazgos y dejar de comportarnos como masa es el paso a seguir para considerar una libertad democrática, económica, social y personal. Es un insulto a la razón y a la capacidad de entendimiento la imposición de una postura, aún siendo legítima. Considero importante romper con los discursos repetidos, que pueden o no ser verdad, y empezar a generar disidencia pública que permita ampliar la percepción al receptor.
 
Que la comunión de ideas, valores y principios se vean traducidas en acciones, y que la crítica se vuelva cotidiana. Ninguna sociedad que pretende el cambio debe estar bien adaptada a lo políticamente correcto o incorrecto sin cuestionarse el por que. 
 
Nos leemos la próxima semana,
 
-       Jo.

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