Día de la oratoria.

ComentArte - Ricardo González 05 de marzo de 2021 Por Ricardo González Torres
Columna "Quiero ComentArte" de Ricardo González Torres
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“Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!

Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida.

Porque todo género de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género humano, pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.

Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; 

De la misma boca proceden bendición y maldición. 

Hermanos míos, esto no debe ser así.”

                                                Epístola del Apóstol Santiago.

 

Ciudad de México, 5 de marzo de 2021.

 Como cada primer viernes de marzo, hoy, desde hace 5 años, celebramos el Día Nacional de la Oratoria. ¿Pero, qué significa esta palabra? Oratoria, la definición clásica por antonomasia, se define como: “El arte de hablar en público con elocuencia”, cuya finalidad es convencer y persuadir, aunque aquí surge otra pregunta: ¿Realmente son suficientes estas palabras para profundizar en este arte?

Para un servidor, es evidente que no. Pues como lo menciona el Apóstol Santiago, es un arte que sirve para destruir o para edificar, para bendecir o para maldecir. 

En contexto encontramos que desde la antigüedad  existieron grandes ejemplos de lo que unas palabras pueden hacer (siempre y cuando, la persona que las pronuncie, sea congruente) 

Tal es el caso del patrono de la oratoria, un hombre bajito, tartamudo y poco agraciado físicamente. Un difícil cliente, dirían muchos marqueteros políticos de hoy. Hablo de Demóstenes, ese hombre que superó su problema del habla, pues no fue un tartamudo de conciencia y logró hacer temblar a los invasores de su pueblo. 

Otro orador de la antigüedad que hizo temblar centurias y legiones, pero no con lanzas ni con gladios; sino con su estruendosa voz, fue el maestro de Galilea, quien con su palabra y su ejemplo, pudo dividir la historia con un “antes de” y  “después de”, hablo por supuesto de Jesús Cristo, quien tuvo cientos de discípulos que con su palabra hicieron un imperio en la tierra.   

Otro caso digno de citar es el de Saulo de Tarso, que siguiendo el ejemplo de su maestro, decidió morir comprometido con su palabra. Y así, podríamos nombrar más ejemplos de predicadores que con su voz, difundieron el evangelio. Sin embargo, la palabra no es exclusiva de una fe o una doctrina y, al ver los errores que otros cometen, ésta, se alza para denunciar los males de su tiempo, como ocurrió con Fray Martín Lutero, quien levantó su voz en contra de una decadente jerarquía que en su corrupción se olvidó del verdadero menaje de su maestro.

Algunos otros hicieron uso y gala de la palabra libre en la Francia del siglo XVIII, incendiando además de La Bastilla, el corazón de los franceses por ese afán republicano tales como: Marat, Dantón y Robespierre.

Y en el vaivén de revoluciones en el mundo, cada una plagada de sus propias historias y experiencias, lo cierto, a propósito del tema, es que en cada una de ellas se ocupó la expresión oral como un potente instrumento. Por ejemplo, en aquella de 1917, donde se propagó aquel bello canto de sirenas llamado comunismo, y serían Lenin y Trotsky, quienes enarbolarían “la igualdad de clases sociales” pero a la vez también la dividirían.  

En el mismo horizonte temporal, ante el miedo y la inconformidad, surgiría otro orador que unificaría a su pueblo bajo el estandarte de la raza, pero que sumergiría al mundo en una de las guerras más cruentas de la humanidad, el Führer: Adolf Hitler. 

Aunque no todo fue malo en esta época, pues hubo otros hombres que defendieron a su pueblo y a su raza sin dañar a otros, empeñando su vida en ello, como los oradores Mahatma Gandhi y Martin Luther King. El primero, liberó a la India del yugo británico, mientras que el segundo, con su lucha, hizo que se respetaran los derechos civiles de su pueblo y su país.

O aquel, que haciendo realidad su sueño en 2009, cuando la casa blanca se volvió negra, se convirtió en el primer presidente afrodescendiente: Barack Obama.

Por su parte, México también ha sido cuna con de grandes oradores, desde antes de la colonia, con los Tlatoanis, o el mismo padre de la patria-Miguel Hidalgo-, que con su arenga, despertó una revolución por la independencia de nuestra nación. 

Es por ello que hoy, más allá de retomar la historia de personajes memorables que lograron marcar la historia a través del uso de la palabra, me gustaría dirigir un breve mensaje a los líderes o futuros líderes, y  si tú eres uno de ellos, sólo puedo compartirte algo: En este día tan especial- y son las palabras que nos deja el maestro José Muñoz Cota en su decálogo- no está por demás recordar algunos puntos que desde mi punto de vista, son sumamente valiosos e importantes:

7.-Tarde o temprano el orador habla en nombre de su patria y se transforma en guía, en orientador, en maestro.

9.-La oratoria de los jóvenes es el espejo de su personalidad; ni se empeña ni se vende.

 Con esto sabrás, joven orador, que la palabra entraña el valor de la propia estimación; que la palabra nace comprometida con el pueblo y la clase social a la que se pertenece. “La palabra, es don magnífico; pero es una obligación impostergable” 

 

 

 

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