SUMANDO DESDE EL FEMINISMO. Artículo de Coraima Leura

Laboratorio Político 08 de marzo de 2022 Por Tribu PoliticArte
San Luis Potosí, SLP a 08 de Marzo de 2022
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“El feminismo que hoy representamos, está formado por mujeres soñadoras de lo infinito, clásicamente hogareñas que hemos fundido en la fraga apocalíptico de la naturaleza, los factores hombre y mujer para formar el exponente máximo de la humanidad, la humanidad civilizada”

                                                                               Florinda Lazos León

Por  L.A.P. Coraima Leura González

 

Una de las preguntas más importantes para las mujeres de nuestra época es la que nos cuestiona nuestra postura acerca del feminismo, la fraternidad y sororidad para con nuestro género, aquella que nos confronta al análisis personal, objeto de nuestra realidad particular y a la vez colectiva.

Durante mucho tiempo he visto, escuchado y sentido situaciones que sin lugar a dudas ya habrían de darme un rumbo o postura clara en lo que parece ser una lucha entre estar del lado Feminista o contra él.

Pero curiosamente lejos de tener la claridad y certeza de sentirme parte de, pase por dudas de forma seria, que me hacían replantearme la importancia de pertenecer o no al movimiento feminista y cuestionarme; ¿Qué es en si el feminismo?, ¿Porque debería ser feminista?, ¿Basta solo con el argumento de ser mujer y sentirme vulnerable en un mundo que parece empujarnos hacia los extremos, en que la desesperación por hacer que mis derechos y dignidad se respeten me obligue a exigirlos con violencia? 

Esas como muchas otras eran ejemplos de las preguntas que rodeaban mi proceso personal para definir mi postura, y ciertamente cuando creía responder una de estas preguntas se me generaba otra.

En realidad, podía comprender desde los conceptos básicos el sentido feminista como la lucha de nosotras las mujeres contra la dominación, la injusticia, la opresión y la deshumanización de la cual hemos sido víctimas de forma histórica y generacional.  

Pero que hay en cuanto a lo que refiere como no solo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, sino la abierta denuncia al patriarcado desde el punto de vista sistemático en la autoridad social. 

Llegando a este punto es fácil caer en la confusión y por qué no, dar pie también a la polémica de enfoques, sin ir más lejos el de las propias autoras precursoras que enmarcan de manera generalizada a los hombres como responsables directos o indirectos de las situaciones de actual vulnerabilidad femenina. 

Entonces viene el tema objeto de debate, como percibir al hombre desde el enfoque feminista; es un aliado o es el responsable directo del problema. Y entonces viene la duda ¿Qué pasa si considero que mujeres y hombres son necesarios y valiosos? ¿Eso me hace una traidora hacia la esencia feminista? Como puedo ser congruente al cargar mi bandera en el feminismo, si creo también en la belleza y el valor que hay en los actos de amor y cuidado de los hombres hacia las mujeres. ¿Qué pasa cuando todas estas atenciones nacen del diálogo y el consentimiento? 

Creo firmemente en lo que alguna vez expresó Emma Watson: “Luchar por los derechos de las mujeres a menudo nos convierte en sinónimo de que odiamos a los hombres. Solo sé que algo es cierto: necesitamos detener estos pensamientos.” 

Este articulo lo escribe una mujer que se ha sentido vulnerable en muchas ocasiones, que ha experimentado acoso, violencia, discriminación y muchas otras de las situaciones difíciles que el feminismo difundido abandera como sus principales razones de lucha, y como yo, sé que hay muchas más mujeres que han pasado por esto. Sé que algunas han decidido optar por abanderarse de un feminismo radical y hostil, pero también sé que muchas otras como yo se han sentido invadidas por las preguntas que he plasmado y que nos llevan a elegir una postura, sintiéndonos en medio y cuestionándonos nuestra pertenencia al Feminismo, pero también la incongruencia que representaría decirnos parte de ciertas posturas radicales y hostiles que no validamos. 

Sin embargo, me reconozco partidaria de la práctica de un feminismo necesario y urgente frente al panorama social que como mujeres salimos a enfrentar día con día. No sería justo el no reconocer los avances que han surgido de la lucha feminista, y también sería incongruente plantearnos una vida sin éste. La esencia feminista ha permitido a la mujer reencontrarse con su versión más fuerte, reconstruirse a partir de ello y reclamar su lugar dentro de la esfera política y social. 

Y aunque soy consciente de ello, no me gustaría generalizar y culpabilizar al género opuesto de todas las luchas que enfrentamos las mujeres, porque también expreso mi deseo de que se reconozca en ellos un apoyo para la reconstrucción cultural y social. 

Si me preguntarán en lo particular si puede existir un feminismo que crea en la complementariedad mujer-hombre, respondería que a ciencia cierta no se si pueda existir un feminismo así, más sin embargo estoy segura de que debería. Ser hombre o mujer trae muchos retos sociales, cada uno comparte dificultades, tabús, inseguridades, y miedos. Diferentes, por supuesto, pero importantes y reales, que no debieran desvalorizarse nunca. Quizá para los hombres sea complicado o imposible comprender en su totalidad las situaciones, sentimientos y pensamientos que atravesamos las mujeres porque al fin de cuentas, sí es cierto, quien mejor que una mujer para comprender a otra, y tal vez quien mejor que un hombre para comprender a otro. 

Pero aún cuando la empatía total sea difícil porque no pueda compartirse desde la experiencia en todos los casos, siempre viene bien el apoyo sincero, el acompañamiento y el respaldo. Haciéndolo más digerible puedo expresar que veo al feminismo creer en la complementariedad mujer-hombre cada que veo a una pareja apoyándose para crecer profesional y laboralmente, que comparten responsabilidades familiares y sociales. Cada que veo a un padre acompañar a su hija a la escuela, mientras la alienta a tener aspiraciones, aún cuando él venga de un núcleo familiar donde la mujer solo debía limitarse a ser ama de casa. Lo veo también en los hombres que se preocupan por la seguridad de las mujeres y se comprometen a cuidar de ellas. Lo veo en los hombres que también tienen el coraje de aceptar que sus comportamientos, ideas y palabras pueden dañar a las mujeres, y se comprometen y trabajan en cambiarlo. 

Así que porque no sumar a la ecuación un enfoque más neutral, en el que validemos que los hombres pueden aportar a nuestras vidas del mismo modo que nosotras mujeres podemos aportar a las suyas y enriquecernos en el proceso de reconocernos en la individualidad para poder construir en la unidad.

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