Su nombre es Esperanza

Desde lo femenino - Lucy Pérez 09 de diciembre de 2020 Por Lucy Pérez

Muchas mujeres que se cruzan en mi camino me han hecho el honor de compartir sus historias de vida, las cuales atesoro como verdaderas joyas que me alientan y me hacen no rendirme. Es una inmensa emoción que me hace sentir cómplice de de sus vivencias. Me apasiona escucharlas y descubrir ese gran poder y energía femenina que nos ha dado nuestro Creador.  

Y es cierto en otras colaboraciones he abordado las diversas problemáticas a las cuales nos enfrentamos las mujeres día a día, pero hoy, de una manera especial quiero hablar de todas las heroínas anónimas que están saliendo adelante, de todas esas hermosas mujeres de cualquier rincón del país a quienes a pesar de todas las circunstancias actuales no les han podido arrebatar sus sueños y anhelos. 
Son muchas, cientos quizás con quienes he caminado durante este año, mamás, amas de casa, emprendedoras que al verse sin empleo han sacado lo mejor de ellas y lejos de quebrarse se han erigido en la columna principal para sacar adelante a sus familias. 

En medio de la incertidumbre global que todas las personas enfrentamos, hay miles de historias increíbles de mujeres que le han dado la vuelta a la adversidad, quienes han confiado en su intuición y se han volcado a su fe para sacar fuerzas y trasformar un momento difícil en una oportunidad de crecerse y dejar aflorar lo mejor de ellas. 

Soy muy afortunada de poder atestiguar como creyeron en ellas mismas, abrazaron sus fortalezas y confiaron en sus talentos; han creado artesanías maravillosas, platillos deliciosos, han innovado con las manualidades que les fueron heredadas por sus abuelas y han aprendido a usar la tecnología para que sus productos y servicios lleguen a más personas. 

Hay gran cantidad de comunidades y grupos de mujeres que se apoyan entre si y tejen redes para ayudarse con el cuidado de los hijos mientras otras aprenden o salen a vender lo que producen. 

Hoy por ejemplo escuche a una de ellas decir que se quedo sin trabajo, atravesaba por una situación precaria, pero recordó algunas de nuestras charlas, limpio sus lágrimas, se sacudió el miedo y salió a buscar empleo, fui increíble escucharla hablar… “No se si me den el empleo, pero llegue segura, confiando siempre en que Dios me iluminaría al hablar, me pare de frente de mi empleador, le mire a los ojos y le dije todas las habilidades que poseo y todo lo que puedo aportar, al salir de allí me sentí segura y tuve la certeza de que me darían el trabajo”; y así fue. 

Otra de ella me compartió que siempre su esposo fue quién proveía en su casa, pero producto de la pandemia se quedo sin empleo y ella tuvo que empezar a trabajar, me impacto su fortaleza, “tenía dos alternativas desesperarme, y lamentarme de tener que dejar la comodidad de mi hogar para salir de casa o demostrarme que a pesar de nunca haber trabajado intentarlo y darme cuenta que puedo ser productiva”. 


“Me siento feliz y agradecida por que una señora me dio la oportunidad de cuidar niños y hoy además de que puedo traer un ingreso a casa me siento útil y he recuperado mis ganas de superarme, aprender nuevas cosas y seguir adelante”.


Podría continuar contando historias de esas grandes guerreras que no se han rendido, que emprenden, educan a sus hijos y fortalecen a sus familias. Estoy segura que todas las personas conocemos a mujeres así.  
Desde este espacio quero rendir un homenaje a todas ellas, no importa que no sea un día especial pues con su amor, entrega y generosidad hacen que la vida de muchas personas sea especiales por tenerlas a su lado. 
Que decir de las mujeres que en esta batalla entregan su día a día al cuidado de personas que no son su familia en los hospitales. Ojalá que los padres e hijos, compañeros y amigos sepan tenderles su mano, apoyarlas, impulsarlas y sentirse orgullosos de caminar de la mano de mujeres así.


El rostro de todas ellas se llama Esperanza y hoy debemos de contar también las buenas cosas que están ocurriendo, por que en medio de la incertidumbre y la desolación ese amor maternal no se ha rendido,  por que ese faro de luz que brilla en cada hogar es en buena medida por que una mujer está superando sus barreras, animando a otros a no rendirse y sobre todo sosteniendo la fé que le ha sido heredada por la hermosa Señora del Tepeyac a quien en estas fechas celebramos todos los Mexicanos con fervor y devoción. 
 
 

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