Empoderamiento racionado

Columna "A través de la Metamorfosis" de Coraima Leura para la Tribu PoliticArte
Fotografía de Coraima Leura (1)
Fotografía de Coraima Leura

“Empoderar a las mujeres, significa confiar en ellas.”

Isabel Allende

 

Les hemos dicho a nuestras niñas que pueden llegar tan lejos como sueñen, las hemos impulsado para apostar por grandes cosas, pero también las hemos saboteado en el camino. El empoderamiento femenino se habla tanto pero se vive poco. Vivimos en una realidad engañosa en la que la mayoría de las personas navegan con una bandera de apoyo a la autorrealización femenina y al mismo tiempo siguen validando actitudes poco alentadoras al respecto.

Hablamos de sororidad, ambiciones profesionales, impulso a la independencia económica femenina, libertad y respeto a la expresión, escala en los niveles jerárquicos y des estigmatización de los roles tradicionales, contraponiéndolos a lo que hasta ahora ha sido un molde social de la mujer exitosa cuya meta primordial o más bien única es el de formar una familia tradicional.   

Hemos construido un ambiente contradictorio en el que nuestro mensaje para las mujeres es;                    - “Estudia, prepárate, ambiciona, pero no tanto".

·        Esta bien que una mujer cultive su mente con la lectura, pero también resulta aterrador cuando lo hace demasiado, porque entonces es demasiado exagerado y las conversaciones con ella se vuelven complicadas cuando deberían reducirse a simples.

·        Esta bien que una mujer estudie una carrera que antes era exclusiva solo para los hombres, pero cuando al fin decide ejercerla decidimos que no es lo suficientemente confiable para llevar a cabo trabajos importantes.

·        Esta bien que una mujer aspire a ser independiente, pero al mismo tiempo esta mal que este sola y “desprotegida”. Lo mismo ocurre con la independencia económica; esta bien que una mujer quiera tener solvencia, pero esta mal que la quiera mantener una vez casada, porque entonces es avaricioso de su parte.

·        Esta bien que una mujer tenga una opinión, pero esta mal que la diga en voz alta. El criterio la vuelve peligrosa, que genere replica y no asienta a todo lo que se le dice porque no esta de acuerdo la vuelve conflictiva.

Todos hablan de lo increíbles que son las mujeres empoderadas, pero pocos saben realmente alentar a las mujeres con sus acciones y no solo con sus palabras para que lleguen a serlo. Las mujeres de hoy en día ya no solo deben preocuparse por recibir negativas, sino que también tienen que lidiar con el panorama hostil pasivo que la cultura social no nos ha permitido aún erradicar.

Hasta las mejores intenciones perecen cuando las acciones les estorban. Y es que la realidad es que aun cuando nos parezca increíble el empoderamiento femenino aún le tememos de formas muy absurdas, porque nuestra cultura aún no ha madurado lo suficiente como para integrar a su normalidad y espacios los éxitos de una mujer preparada. Porque nuestro sentido común cuestiona sin reservas siempre a la mujer que logra llegar alto en la pirámide organizacional de un espacio, y lo hace más dura y cruelmente de lo que lo haría con los hombres.

Porque nuestra cultura histórica nos hace siempre dudar más de la preparación de una mujer antes que la de un hombre, porque es más “normal” ver a cargo a un hombre y entonces al ver a una mujer a cargo sobre cualquier cosa surgen las dudas sobre su capacidad para la toma de decisiones.

Y no pasa esto únicamente en el ámbito laboral sino en todas las esferas sociales, porque las mujeres preparadas, con criterio y con educación son como un huracán. No les basta sobresalir en el ámbito laboral, ellas ambicionan, ellas sueñan. Y sus sueños no se reducen a un solo espacio, son como una lluvia, y una vez que decretan su crecimiento, no hay cosa tal que pueda detenerlas. Porque ellas no conocen de límites, enfocan su energía y su tiempo en varias cosas a la vez, no piensan en lo que no pueden hacer, solo piensan en lo que pueden lograr.

Son capaces de crear en cualquier sentido, aun cuando lo que tengan a la mano sea limitado u obstaculizado, porque donde algunos solo verían barreras, ellas ven oportunidades. Las mujeres empoderadas son un fenómeno único y valioso, son un todo no solo un complemento, y debemos comenzar a verlas de este modo y no como una amenaza. Porque como dijo Esteé Lauder;

-        “La toma de riesgos es la piedra angular de los imperios”.

Y sin duda el día que las oportunidades para las mujeres sean genuinas y no solo decorativas, tendremos mucho de que sorprendernos.

Coraima LeuraCoraima Leura
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